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domingo, 2 de agosto de 2015

MEFISTO






MEFISTO



Es bien sabido por todos los residentes del Estado de El Salvador que, en su momento, el anterior Presidente, Mauricio Funes, avaló,- ¿negoció?-, una tregua entre las pandillas a fín de lograr un descenso en el número de homicidios en este territorio.

Luego de un poco más de un año de tregua, ya para el mes de Mayo del 2013, la misma se había roto y Funes responsabilizó de ello a la pandilla Barrio 18.

“Lamentablemente como es una tregua suscrita por pandillas y no por el gobierno y las pandillas, no deja de tener cierta fragilidad en la medida que depende de la voluntad de las pandillas. Una de las pandillas decidió romper la tregua o al menos dejar de cumplir los compromisos que había adquirido: El Barrio 18 (…) son estos quienes están asesinando y han hecho que los homicidios se incrementen”, aseguró Funes entonces.

Durante poco más de un año la tregua consiguió desplomar la incidencia de muertes violentas de 14 a 5 diarias. Luego de rota la tregua, se dió un incremento de los números.

El exdiputado Raúl Mijango, principal mediador,- operador-, de la tregua, restó cualquier importancia a la percepción que Funes tenía de la tregua: “Ese señor ya en un mes se va”, comentó, haciendo referencia a los días que faltaban entonces para que Funes entregara el poder a su sucesor, Salvador Sánchez Cerén.

“Esos son cuentos chinos, a él lo tienen mal informado”, aseguró Mijango, en referencia a la versión que el Barrio 18 había decidido romper con la tregua. “¿Quién puede dar partida de defunción de este proceso? ¡Las pandillas! Por eso yo no me asusto con lo que diga el presidente. Me voy a asustar cuando las pandillas me digan que ya no van más”, comentó.

Mijango insistía en que, el incremento de homicidios se debía a las dificultades que el ministro de seguridad pública había impuesto a los mediadores, refiriéndose a la restricción de ingresar a cárceles y de trasladar a los líderes nacionales de las pandillas a una sola cárcel para que sostuvieran reuniones de discusión directa. Sin embargo, ya en ocasiones anteriores Mijango había conseguido operar para volver a disminuir el número de asesinatos. Pero en esta ocasión, según el mediador, era más difícil hacerlo porque la tregua se había deteriorado mucho más con el paso del tiempo: “Las tensiones se han elevado”, explicaba.

Al inicio de la tregua en el 2012, hasta se llegó a involucrar a la Organización de Estados Americanos,- OEA-, para que sirviera de garante y de verificadora de dicho “proceso de paz”.

En un momento, Funes llegó a decir públicamente que, al Estado le salía más barato dar una “renta” mensual a las pandillas, para que las mismas bajaran la cifra de muertes violentas.

¡¿Una renta nacional?!

¡¿El Estado de El Salvador siendo extorsionado oficialmente?!

Por su parte, los pandilleros, al momento de haber bajado el número de muertes violentas, fueron cuestionados respecto al hecho que las extorsiones no cesaban. La respuesta de éstos fué en extremo curiosa y descarada: “!De algo tenemos que vivir!”

¡Se había negociado y pactado con el mismo Diablo!

¡Se había realizado un Pacto Satánico!

El expresidente Mauricio Funes, asegura que se arrepiente de no haber apoyado aún más la tregua entre las pandillas, para hacer un proceso sostenible y no solamente de coyuntura como el ocurrido desde 2012 hasta casi un año después. ¡Sin embargo, reiteró que su gobierno nunca negoció con delincuentes! (¿?)

Funes alega que, su gobierno no negoció con las pandillas y nunca se les dio más beneficios a los líderes de las mismas que los que la ley manda, aunque reconoció que dicho proceso permitió reducir los homicidios.

Además, aseguró que la “tregua estaba pegada con saliva”, al referirse que todo dependía de la voluntad de las pandillas y el gobierno central no tenía control de la misma, pero reiteró que lo que más se necesitaba era recursos para la prevención de la violencia.

En el 2014, al inicio de la presente administración, el exmandatario aseguró que el actual gobierno se equivocaba al asegurar que no se negociaría con pandillas como se hizo antes y lo que se debe decir es que, “no se pactó” ni se pactará con estas estructuras criminales.

Finalmente, Funes reiteró que vió con buenos ojos que los líderes de las pandillas fueran trasladados al centro de máxima seguridad de Zacatecoluca, aunque afirmó que aún faltaba comprobar que ellos eran quienes estaban ordenando delitos desde las cárceles, ya que no se les había imputado nuevos ilícitos ni se seguían nuevos procesos penales contra ellos.

Las nuevas autoridades de seguridad, sin embargo, afirmaron que. parte de la decisión de devolver a esos criminales a “Zacatraz”,- palabra creada de la unión del Municipio de “Zacatecoluca”, donde se encuentra dicho penal, y el famoso “Alcatraz”-, era porque se había comprobado su participación en el alza de homicidios.

El actual Presidente, Salvador Sánchez Cerén, reconoce que, la tregua que hubo entre las pandillas entre Marzo de 2012 y Mayo de 2013, les permitió crecer y fortalecerse a estos grupos ilegales, a los cuales les atribuyó ser los principales responsables de la espiral de violencia que golpea a la sociedad salvadoreña.

Sánchez Cerén era vicepresidente del gobierno del expresidente Mauricio Funes cuando las pandillas acordaron hacer una tregua entre esos grupos para reducir los asesinatos. Una situación de la que el Ejecutivo trató de desligarse argumentando que solo facilitó ese proceso al que se denominó de pacificación.

“En años anteriores, (la violencia) disminuyó porque hubo un entendimiento entre las pandillas. Nosotros no quisimos seguir esa estrategia porque eso lo que permitió fué que las pandillas se incrementaran, que las pandillas se fortalecieran, y nosotros cambiamos la estrategia y entonces se incrementó (la violencia)”, dijo Sánchez Cerén, al tratar de desligarse de la tregua entre las pandillas, la cual ha sido cuestionada duramente por distintos sectores.



Fiódor Chaliapin como Mefistófeles (1910)



Mefistófeles,- llamado también Mefisto y otras variantes-, es un demonio del folklore alemán, considerado como un subordinado de Satanás, encargado de capturar almas, o bien como un personaje arquetipo del mismo Satanás.

Desde el Renacimiento era ya conocido por este nombre, forma de la cual se deriva una de sus posibles etimologías, según la cual el nombre significa: “El que no ama la luz.”

Extendido por el Romanticismo y universalizado por el “Fausto”, Mefistófeles simboliza el proceso de pérdida de fé y concreción a lo práctico y material, según un sistema moral propio de las sociedades avanzadas como consecuencia de la Revolución Científica y la Revolución Industrial.

Este demonio es presentado muchas veces como una figura tragicómica, atrapado entre su victoria al lograr que las grandes masas dejen de considerar a Dios en el centro de todas las cosas, y su derrota al perder su propia relevancia por el mismo motivo.

En el aspecto gráfico, se muestra a Mefistófeles como la representación más refinada del mal, ataviado con ropas fastuosas dignas de la nobleza, con una mente fría, racional y con un alto nivel de lógica, misma que utiliza para atrapar mentalmente a las personas y hacer que sigan sus designios.

Mefistófeles es el personaje clave en todas las versiones de “Fausto”, siendo de éstas la más popular la del escritor alemán Johann Wofgang von Goethe. Sin embargo, es en la obra de Christopher Marlowe,- anterior al Fausto de Goethe e inspiración de éste-, donde aparece este personaje por primera vez.

En la trágica historia del Doctor Fausto, Mefistófeles se le aparece a este doctor,- un viejo científico, cansado de la vida y frustrado por no llegar a poseer los conocimientos tan amplios que desearía tener-, quien decide entregar a este demonio su alma a cambio de alcanzar la cumbre de la sabiduría, ser rejuvenecido y obtener el amor de una bella doncella.

En esta historia literaria, el científico y ocultista alemán forja en su vida los parámetros culturales del Pacto Satánico.

El Pacto Satánico entre Fausto y Mefistófeles, es realizado a cambio de conceder a aquél, sabiduría, fama, dinero y placeres durante veinticuatro años consecutivos, con lo que se asegura éste la adquisición del alma de aquél una vez cumplido el plazo.

El mito de la compra de almas y prebendas espirituales es antiguo y aparece en diversas culturas, pero ninguno es comparable al modelo establecido por Mefistófeles y Fausto.

La personalidad de Mefistófeles es muy ambigua. Por un lado se le presenta como una figura trágica, como un obsesionado con desviar a los hombres geniales del camino de la justicia. Por otro lado, aparece como un representante refinado y exquisito del mal, dueño de una mente fría, calculadora, racional, con una poderosa lógica discursiva.

Tal vez por eso, a lo largo de toda su historia, Mefistófeles se decanta por aquellos que no se conforman con la rigidez de los dogmas o las estrechas paredes de la verdad revelada.




Mefistófles en pleno vuelo



¿Justifica,- incluso-, la mejor de las intenciones negociar con el Diablo?

¡Mefistófeles es implacable al momento de hacer cumplir lo pactado con él a la hora de cobrarse!

Mefistófeles aplica al pié de la letra el aforismo latino que reza:

Pacta sunt servanda! (¡Los pactos deben ser cumplidos!)



¡Saque el lector sus propias conclusiones!



José Roberto Campos h.
DOM 02 AGO 15

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