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domingo, 9 de enero de 2022

HISTORIA DE IMPERIOS


 


REPUBLICA POPULAR DE CHINA


Un axioma que es de todos conocido es que, todo imperio, sin excepción, considera “aliados” y “amigos” a aquellas naciones que en su momento han sido sometidas, sea por la vía de las armas o de la amenaza y que, luego, sin objeción alguna, cumplen al pié de la letra sus “sugerencias”, indicaciones y/u órdenes. A los imperios no les interesa el bienestar de sus “aliados” y “amigos”, solamente el bienestar propio. ¡Cuando el fuerte hace lo que quiere, el débil solo sufre como puede!

 

Así, por ejemplo, el Imperio Romano,- llamado tan sólo “Roma”-, llegó a tener un poder tal que el mismo acabó provocando envidias, locuras, ambiciones, guerras civiles, separaciones y… su propio final.



ROMA


La base del imperio estaba, como en el de cualquier imperio, en un ejército poderoso, capaz de intimidar y hacer la guerra cuando necesario. Roma llegó a ser una perfecta máquina de guerra, de esta forma, cada vez que se deseaba expandir el imperio,- casi todo el tiempo-, se enviaba emisarios para sostener “platicas” sobre la conveniencia para las naciones de ser incorporadas a Roma, pena de ser arrasadas. Además, una vez tomadas estas nuevas naciones y territorios como partes y “aliados”, era preciso que, al momento de hacer Roma la guerra contra otros, se le proporcionaran soldados y recursos para defender y continuar la necesaria expansión. ¡Es que la historia es siempre repetitiva! ¿No?

 

Un imperio tan extenso y de tal enormidad y diversidad de pueblos a los que controlar y gobernar, exigía grandes emperadores con conocimientos e implicación a la altura de las circunstancias, ya que, con el tiempo, los alzamientos se volvieron más y más frecuentes.

 

Como siempre, el inicio del declive de todo imperio, pasa desapercibido porque por lo general los gobernantes y consejeros incurren en una etapa de ceguera y negación. Dicho punto de inflexión sólo se logra ver años después de ocurrido. Roma no escaparía a esta regla: Ahora se sabe que, el Siglo III fué el comienzo de una profunda crisis para Roma, manifestada en cada pilar sobre el que descansaba el Imperio: El estancamiento de las conquistas territoriales frenó la llegada de esclavos, que jugaban un papel fundamental en la economía agrícola romana, dando inicio a problemas de abastecimiento de alimentos y la subida de impuestos en las ciudades. Así, se llegó al abandono de las ciudades y el refugio de los romanos en el campo, llegando a la decadencia del característico estilo de vida urbano. Luego, el excesivo poder del ejército desembocó en guerras civiles, complots de militares que llevaron a la indisciplina del ejército y la desatención de las fronteras quebrantadas a la postre con el avance de los pueblos germanos,- bárbaros-, quienes fueron seguidos por los francos, visigodos y suevos o vándalos, procedentes de Escandinavia y Jutlandia, que se vieron empujados hacia el oeste por el avance de los hunos, otro pueblo guerrero oriental.

 

En resumen, los pueblos y naciones conquistadas, se fueron dando cuenta que, el imperio venía en decadencia y que algunos enemigos ya lograban hacerle frente y hasta vencerlo localmente, razón por la cual los levantamientos comenzaron a ser más y más frecuentes. ¡Cuando el gigante cae una vez, todos desean abofetearlo!

 

¿Cómo es el trato que los imperios dan a las naciones que desean someter?

“… Traían largos látigos

para dar a los hombres vil castigo

y el infame tormento

no lo pudo pensar ni el Enemigo;

con los nudos de alambre

arrancaban las carnes

y llevaban consigo

las partes de sus víctimas.

De aquellos pobres huesos

no quedaban sanos ni los huesos;

tal era la crueldad del verdugo,

y los hombres morían

desfigurados, rojos y contusos.

Y para las mujeres indefensas,

de pánico temor enloquecidas,

traían tales látigos que nunca

usarlos en las bestias pensarían:

Llevaban metal duro en los extremos

y rudas cuerdas de grosor diverso;

con cada latigazo

mucha sangre brotaba de sus cuerpos…”

(Thomas Deloney, 1588)

 

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ARMADA INVENCIBLE


Siglos más tarde, el Imperio Español regía el mundo pero se vió obligado a ceder su lugar ante el surgimiento del Imperio Inglés. En ese entonces, el punto de inflexión se dió en 1588, con la derrota de la Armada Invencible Española cuando la Trampa de Tucídides acontece una vez más, esto es el enfrentamiento militar entre el imperio emergente con el que decae.

 

Felipe II de España, enemigo mortal de Isabel I de Inglaterra, envió su enorme armada de barcos para invadir Inglaterra y devolverla a la fé católica,- otra vez la absurda justificación de la “guerra santa”-. Sin embargo, fué derrotado por la pequeña pero valiente armada inglesa comandada por audaces capitanes entre los que se cuenta al pirata Francis Drake. ¡La soberbia y los malos consejos condujeron a España a esta debacle!

 

La víspera, una gran tormenta dispersó y hundió muchas de las naves españolas que al día siguiente atacarían Inglaterra, reduciendo la capacidad de ataque española en una forma radical. España fué derrotada y humillada y su declive había dado inicio.

 

Casi dos siglos después, prácticamente la totalidad de las colonias de España habían proclamado su independencia y la última gran derrota española aconteció a inicios del siglo XX, cuando Estados Unidos de América,- EE. UU.-, derrotó a España y se hizo con Puerto Rico, Cuba, Guam y las Filipinas. ¡La larga y dolorosa agonía para el Imperio Español había por fín terminado!

 

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A inicios de la década de los años 70 del siglo pasado, ya Japón había comenzado a exportar significativas cantidades de automóviles hacia EE. UU. A Henry Ford II se le preguntó qué opinaba al respecto. Él se rió burlonamente y dijo que Japón jamás sería rival para la industria automotriz estadounidense. ¡No hay peor ciego que el que no quiere ver!

 

Muy atrás han quedado aquellos años en los que un carro japonés fué llevado a una feria en EE. UU. y éste no logró subir una pequeña cuesta. También ha quedado casi en el olvido el gracioso Toyopet Crown 1958, primer automóvil japonés vendido en EE. UU. Un carro que dió muchos problemas al consumidor estadounidense por estar diseñado para los nipones de corta estatura. ¡Lo demás es historia!

 

Por otra parte, con muchos productos electrodomésticos, los japoneses demostraron que no es lo importante ser el inventor de algo, si no hacerlo mejor y más barato.

 

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VISTA DE TAIPEI, CAPITAL DE TAIWAN


En la actualidad, desde hace apenas unos años, China acaba de tomar la estafeta de nuevo líder mundial, aunque algunos aseveran que la Trampa de Tucídides ronda el ambiente.

 

Se alega que China tiene un ejército menos fuerte y por ello caería derrotado rápidamente. El meollo es que, una confrontación militar está fuera de discusión, esto dado que ninguna de las partes desea un choque armado, no sea que unas cuantas armas nucleares sean utilizadas. Tampoco se trata de quién tiene más ojivas nucleares, pues una cuantas bastarían para arruinar la vida tal como ahora se le conoce.

 

Además, hay que recordar que, ni durante la Guerra de Corea, cuando China aún no era potencia, pudo ésta ser sometida para retirar su apoyo al norte comunista.

 

La prometida recuperación de la otrora colonia portuguesa de Formosa, ahora Taiwán, es un punto de honor con el que China espera sellar su nuevo status. Además, esta isla ha sido parte de China en forma histórica, tal como la Cidade do Santo Nome de Deus de Macau,- Macao-, y Hong Kong.

 

En los actuales días, es usanza común de las naciones expansionistas, brindar obsequios y presentes a las naciones que se desea atraer como “amigos” y “aliados”, pero no hay que olvidar que, no hay imperio altruista y no hay almuerzo gratis.

 

Bien rezaron a la postre los espartanos: “!Aunque traen regalos, desconfiamos de los troyanos!”

 

 

 

¡Saque el lector sus propias conclusiones!

 

 

 

José Roberto Campos hijo

DOM 09 ENE 22

¡Gracias por compartir el anterior escrito!