Vistas a la página totales

lunes, 23 de febrero de 2015

KIRIE

El español es un idioma pletórico de palabras de origen árabe, ello por la ocupación y dominio por parte de los moros sobre la Península Ibérica por un poco más de siete siglos.

Así, la palabra que se utiliza cotidianamente en vez de “magneto”, es la árabe “imán”, lo cual tiene una explicación tremendamente lógica por su analogía.

El “imán” o “imám” es entre los árabes, la persona quien dirige la oración colectiva en el Islam. Es quien llama desde los minaretes a los musulmanes a la oración. Es quien “atrae” y “hala”,- “jala”-, a los fieles. De ahí que se use “imán” en el español en sustitución de la correcta palabra “magneto”.

Se suele pensar que el imán es el equivalente musulmán del sacerdote o del rabino, lo cual no es así. El Islam carece de clero y un imán, en principio, puede ser cualquier persona que conozca bien el ritual del rezo. Se sitúa delante de los demás fieles en las mezquitas y sirve de guía para realizar el ritual de oración, aunque no es obligatorio seguirle.

Como una escena surrealista, visualice el lector lo siguiente: Un imán expresando de viva voz el Kirie dentro de una sinagoga.

Esto es, un musulmán exclamando el Kirie,- católico-, dentro de un templo judío.

¡No cabe,- a juicio propio-, una mejor expresión de la tolerancia religiosa!

Desafortunadamente, las instituciones religiosas, a lo largo de la historia, se han dado a la tarea de obstaculizar el avance científico y de no permitir el pensamiento libre ni la propagación de nuevas ideas entre los fieles, precisamente por el miedo que implica perder el poder que emana de la superstición en la que se tiene hundida a las masas.

Hay en la historia muchísimos ejemplos de la lucha constante de valientes hombres de intelecto, para salir de las sombras de la ignorancia, lo cual los ha conducido inexorablemente a convertirse en víctimas de las instituciones religiosas.

A continuación, se narra sucintamente la biografía de tres grandes hombres, mismos quienes han contribuido grandemente al avance la humanidad, en su lucha, aunque sea en una forma soslayada, contra el velo de la superstición que imponen quienes detentan el poder religioso-supersticioso.

Los dos primeros personajes de quienes se habla son Giordano Bruno y Galileo Galilei. Perseguidos por la autodenominada “Santa Inquisición” por las “herejías” en las que éstos incurrieron. Finalmente se habla de un personaje mucho más reciente en la historia y menos conocido: Sergei Pavlovich Korolev. Éste último, no ha tenido que luchar contra el poder religioso, por lo cual su avance le ha resultado en su momento, relativamente menos difícil.



GIORDANO BRUNO





Giordano Bruno, nacido como Filippo Bruno en Nola, Nápoles en 1548 y fallecido en Roma el 17 de Febrero de 1600. Fué un astrónomo, filósofo y poeta del Reino de Nápoles, en la actual Italia. En esa época, Nola, a unos 20 kilómetros de Nápoles, estaba bajo el dominio español.

Sus teorías cosmológicas superaron el modelo copernicano, proponioendo que el Sol era simplemente una estrella más y que el universo había de contener un infinito número de mundos habitados por animales y seres inteligentes. ¡Tremenda herejía!

A pesar de ser miembro de la Orden de los Dominicos, propuso en el campo teológico una forma particular de panteísmo, lo cual difería considerablemente de la visión cosmológica sostenida por la Iglesia Católica.

Fué juzgado ante la Inquisición Romana por herejía y luego quemadao vivo en la hoguera. Tras su muerte, su nombre ganó fama considerable, particularmente en el siglo XIX y principios del XX.

Estudió en Nápoles desde los diez años. En 1565 ingresó a la Orden de los Dominicos, donde se dedicó al estudio de la filosofía aristotélica y al Tomismo,- teología de Santo Tomás de Aquino-.

Ese mismo año cambió su nombre de pila por el de Giordano. En 1575 fué trasladado al Convento de la Minerva en Roma y se ordenó sacerdote.

Expresó en escritos y conferencias sus ideas científicas acerca de la pluralidad de los mundos y sistemas solares, el heliocentrismo, la infinidad del espacio y el Universo y el movimiento de los astros, lo cual escandalizaba a la cristiandad de la época.

Sus opiniones suscitaron un escándalo, y se formularon 130 artículos de acusación contra él. Por temor a la Inquisición, a los veintiocho años abandonó la “prisión angosta y negra del convento” y huyó de Roma en 1576, comenzando una vida errante y aventurera. Desde entonces pudo decir con merecida razón, que “toda la tierra es patria para un filósofo”.

Viajó por el norte de Italia, enseñando gramática y cosmogonía a los niños para ganarse la vida. A la vez, estudió intensamente las obras de Nicolás de Cusa, Telesio, y adoptó el sistema de Nicolás Copérnico, lo que le valió ser combatido tanto por los católicos como por los protestantes. Se trasladó luego a otras regiones, como Ginebra y Lyon.

En la Universidad de Toulouse se doctoró en teología y enseñó dos años,- 1580 – 1581-. Escribió la “Clavis Magna”,- lulista-, y explicó el tratado “De Anima” de Aristóteles. Tras recorrer otras regiones y realizar diversos escritos, regresa a Italia, fijando su residencia en Venecia, donde la Inquisición Veneciana lo encarcela el 23 de Mayo de 1592 y es reclamado por Roma el 12 de Septiembre de 1592, pasando siete años en prisión, acusado de blasfemia, herejía e inmoralidad, para finalmente ser condenado, por herético, impenitente, pertinaz y obstinado, a la hoguera, en la que murió el 17 de Febrero de 1600 en Campo dei Fiori.

Murió estoicamente, sin exhalar un grito. Rechazó al sacerdote que quería darle a besar el crucifijo. El 9 de Junio de 1889 se erigió por suscripción internacional una estatua en el lugar de su muerte, exaltando su figura como mártir de la libertad de pensamiento y de los nuevos ideales.

Su muerte tuvo un efecto disuasorio en el avance científico de la civilización, particularmente en las naciones católicas pero, a pesar de esto, sus observaciones científicas continuaron influyendo en otros pensadores, y se le considera uno de los precursores de la revolución científica.

Sus problemas comenzaron durante su adoctrinamiento, al rechazar tener imágenes de santos y solamente aceptó el crucifijo. En 1572 fué ordenado como sacerdote dominico en Salerno y pasó al estudio de Santo Domingo Mayor, donde recibió en 1575 el título de Doctor en Teología de la Orden.

Después de viajar por Italia y Francia, llegó a Ginebra, donde abandonó los hábitos.

Se trasladó a Francia, donde luego de varios tropiezos por la guerra religiosa, fue aceptado por Enrique III como profesor de la Universidad de París en 1581.

Bruno creía que la Tierra gira alrededor del Sol, y que la rotación diurna aparente de los cielos es una ilusión causada por la rotación de la tierra alrededor de su eje de rotación. También sostenía que, dado que Dios es infinito el universo podría reflejar este hecho.

Decía Bruno: “El universo es uno, infinito, inmóvil... No es capaz de comprensión y por lo tanto es interminable y sin límites y a ese grado infinito e indeterminable y por consecuencia inmóvil.”

Bruno también afirmó que las estrellas en el cielo eran otros soles como el de la Tierra, a las que orbitan otros planetas. Indicó que el apoyo de esas creencias en ninguna manera contradijo las Escrituras o la verdadera religión. Bruno también afirmó que el universo era homogéneo, compuesto por los cuatro elementos,- agua, tierra, fuego y aire-, en lugar de tener las estrellas se compone de una quintaesencia separada. Esencialmente, las mismas leyes físicas estarían operando en todas partes, aunque el uso de ese término es anacrónico. Espacio y tiempo eran ambos infinitos. No había lugar en su universo estable y permanente de las nociones cristianas de la creación divina y el juicio final.

La cosmología de Bruno está marcada por la infinitud, homogeneidad e isotropía, con sistemas planetarios con vida, distribuidos uniformemente a lo largo de todo el universo.

Famosa es la evidencia dada por Giordano Bruno de la relatividad del movimiento. Bruno demuestra que la tierra no es estática. Si cae una piedra desde la parte superior del mástil de un barco en movimiento, caerá aún al pié del mástil, sin importar el movimiento del barco. Demostrando que uno no puede considerar el movimiento de un cuerpo en términos absolutos solo con un sistema de referencia. Todas las cosas que hay sobre la tierra se mueven con la tierra.

A instancias de Giovanni Mocenigo, noble veneciano, Bruno regresó a Italia. Mocenigo se convirtió en su protector, para impartir cátedra particular.

Sin embargo, el 21 de Mayo de 1591, Mocenigo, no satisfecho de la enseñanza y molesto por los discursos heréticos de su huésped, le denunció a la Inquisición. El 27 de Enero de 1593 se ordenó el encierro de Giordano Bruno en el Palacio del Santo Oficio, en el Vaticano.

Tres días más tarde dio comienzo el juicio. El primero en hablar fue el acusador, Mocenigo, quien trabajaba desde hacía algunos años para la Inquisición. Tras declarar que, efectivamente, había tendido una trampa a Bruno, proporcionó una larga lista de ideas heréticas que había oído del acusado, muchas distorsionadas y algunas de su propia invención. Entre otras cosas, dijo que el acusado se burlaba de los sacerdotes y que sostenía que los frailes eran unos asnos y que Cristo utilizaba la magia. Cuando fue interrogado, Bruno explicó que sus obras eran filosóficas y en ellas sólo sostenía que “el pensamiento debería ser libre de investigar con tal de que no dispute la autoridad divina”.

Bruno creía que podría convencer al tribunal de Venecia, una ciudad liberal dedicada al comercio, donde la Inquisición no actuaba con tanta dureza como en Roma. Pero en Febrero de 1593 fue puesto en manos de la Inquisición Romana. Si había tenido alguna posibilidad de librarse de la hoguera, ésta acababa de esfumarse.

Estuvo en la cárcel durante ocho años mientras se disponía el juicio,- bajo el tribunal de Venecia-, en el que se le adjudicaban cargos por blasfemia, herejía e inmoralidad; principalmente por sus enseñanzas sobre los múltiples sistemas solares y sobre la infinitud del universo.

El proceso fue dirigido por Roberto Belarmino, quien posteriormente llevaría el similar proceso contra Galileo.

En 1599 se expusieron los cargos en contra de Bruno. Las múltiples ofertas de retractación fueron desestimadas. Finalmente, sin que se tenga conocimiento del motivo, Giordano Bruno decidió reafirmarse en sus ideas y el 20 de Enero de 1600, el Papa Clemente VIII ordenó que fuera llevado ante las autoridades seculares.

El 8 de Febrero fue leída la sentencia en donde se le declaraba herético, impenitente, pertinaz y obstinado. Es famosa la frase que dirigió a sus jueces: “Tembláis más vosotros al anunciar esta sentencia que yo al recibirla.”

Sus trabajos fueron quemados en la plaza pública y fué excomulgado. ¡Cómo si hubiera institución alguno o poder sobre la Tierra que pueda romper la comunión de alguien con su Dios!

Durante todo el proceso fue acompañado por monjes católicos. Antes de ser ejecutado en la hoguera uno de ellos le ofreció un crucifijo para que lo besara, pero Bruno lo rechazó y dijo que moriría como un mártir y que su alma subiría con el fuego al paraíso.

Lo habitual era matar al hereje y después quemar el cuerpo. En el caso de Giordano Bruno, tras una condena que tardó más de 8 años, fue quemado vivo el 17 de Febrero de 1600 en Campo dei Fiori, Roma.

Bruno tenía también una concepción materialista de la realidad, según la cual todos los objetos se componen de átomos se mueven por impulsos: No había diferencia, pues, entre materia y espíritu, de modo que la transmutación del pan en carne y el vino en sangre en la Eucaristía católica era, a sus ojos, una falsedad.

Durante sus viajes, Bruno conoció a pensadores, filósofos y poetas que se sintieron atraídos por sus ideas y se convirtieron en verdaderos amigos, al tiempo que le ayudaron en la publicación de sus obras.

El 19 de Febrero, a las cinco y media de la mañana, Bruno fue llevado al lugar de la ejecución, el Campo dei Fiore. Los prisioneros eran conducidos en mula, pues muchos no podían mantenerse en pié a causa de las torturas; algunos eran previamente ejecutados para evitarles el sufrimiento de las llamas, pero Bruno no gozó de este privilegio. Para que no hablara a los espectadores le paralizaron la lengua con una brida de cuero, o quizá con un clavo. Las llamas consumieron su cuerpo y sus cenizas fueron arrojadas al Tíber.



GALILEO GALILEI





Galileo Galilei nació en Pisa el 15 de Febrero de 1564. Lo poco que, a través de algunas cartas, se conoce de su madre, Giulia Ammannati di Pescia, la hace una figura nada halagüeña.

Su padre, Vincenzo Galilei, era florentino y procedía de una familia que tiempo atrás había sido ilustre. Músico de vocación, las dificultades económicas lo habían obligado a dedicarse al comercio, profesión que lo llevó a instalarse en Pisa. Hombre de amplia cultura humanista, fue un intérprete consumado y un compositor y teórico de la música, cuyas obras sobre el tema gozaron de una cierta fama en la época. De él hubo de heredar Galileo no sólo el gusto por la música,- tocaba el laúd-, sino también el carácter independiente y el espíritu combativo, y hasta puede que el desprecio por la confianza ciega en la autoridad y el gusto por combinar la teoría con la práctica.

Galileo fue el primogénito de siete hermanos de los que tres,- Virginia, Michelangelo y Livia-, contribuyeron, con el tiempo, a incrementar sus problemas económicos.

En 1574 la familia se trasladó a Florencia y Galileo fue enviado un tiempo al monasterio de Santa Maria di Vallombrosa, como alumno o quizá como novicio.

En 1581, Galileo ingresó en la Universidad de Pisa, donde se matriculó como estudiante de medicina por voluntad de su padre. Cuatro años más tarde, sin embargo, abandonó la universidad sin haber obtenido ningún título, aunque con un buen conocimiento de Aristóteles. Entretanto, se había producido un hecho determinante en su vida: Su iniciación en las matemáticas, al margen de sus estudios universitarios, y la consiguiente pérdida de interés por su carrera como médico.

De vuelta en Florencia en 1585, Galileo pasó unos años dedicado al estudio de las matemáticas, aunque interesado también por la filosofía y la literatura. De esa época data su primer trabajo sobre el baricentro de los cuerpos,- recuperado en 1638 como apéndice de la que habría de ser su obra científica principal-, y la invención de una balanza hidrostática para la determinación de pesos específicos, dos contribuciones situadas en la línea de Arquímedes, a quien Galileo no dudaría en calificar de “sobrehumano”.

Tras dar algunas clases particulares de matemáticas en Florencia y en Siena, trató de obtener un empleo regular en las universidades de Bolonia, Padua y en la propia Florencia. En 1589 consiguió por fin una plaza en el Estudio de Pisa, donde su descontento por el paupérrimo sueldo percibido no pudo menos que ponerse de manifiesto en un poema satírico contra la vestimenta académica. En Pisa compuso Galileo un texto sobre el movimiento, que mantuvo inédito, en el cual, dentro aún del marco de la mecánica medieval, criticó las explicaciones aristotélicas de la caída de los cuerpos y del movimiento de los proyectiles.

En continuidad con esa crítica, una cierta tradición historiográfica ha forjado la anécdota,- hoy generalmente considerada como inverosímil-, de Galileo refutando materialmente a Aristóteles mediante el procedimiento de lanzar distintos pesos desde lo alto del Campanile, ante las miradas contrariadas de los peripatéticos.

Como digresión, un “campanile”,- “campanario”, en italiano-, es uno con forma cuadrada o redonda, por lo general perforado con arcadas en varios niveles, localizado junto a una iglesia o un palacio público,- en este caso, se habla de “torre cívica”-, que alberga una o más campanas. En español se suele usar la voz genérica “campanario” o “campanil”, aunque el campanile, usado en italiano, responde a un tipo más concreto, a una torre aislada separada del edificio principal, un tipo arquitectónico de origen italiano muy usado en la época renacentista y muy poco extendido en otros lugares. El campanile era construido como una parte integral, no como parte de la iglesia o catedral. Durante el Renacimiento, los campaniles se convierten en objeto de rivalidad entre las ciudades italianas y su construcción era a menudo confiada a grandes artistas.

El campanile al que se hace referencia en la anécdota de Galileo, es el del famoso Duomo de Pisa,- la Torre (inclinada) de Pisa-.

En 1591 la muerte de su padre significó para Galileo la obligación de responsabilizarse de su familia y atender a la dote de su hermana Virginia. Comenzaron así una serie de dificultades económicas que no harían más que agravarse en los años siguientes.

La necesidad de dinero en esa época se vio aumentada por el nacimiento de los tres hijos del propio Galileo: Virginia,- 1600-, Livia,- 1601-, y Vincenzo,- 1606-, habidos de su unión con Marina Gamba, que duró de 1599 a 1610 y con quien no llegó a casarse.

La estancia de Galileo en Padua, que se prolongó hasta 1610, constituyó el período más creativo, intenso y hasta feliz de su vida. Acá tuvo ocasión Galileo de cuestiones técnicas como la arquitectura militar, la castrametación, la topografía y otros temas afines de los que trató en sus clases particulares. De entonces datan también diversas invenciones, como la de una máquina para elevar agua, un termoscopio y un procedimiento mecánico de cálculo que expuso en su primera obra impresa: Le operazioni del compasso geometrico e militare,- 1606-. Diseñado en un principio para resolver un problema práctico de artillería, el instrumento no tardó en ser perfeccionado por Galileo, que amplió su uso en la solución de muchos otros problemas. La utilidad del dispositivo, en un momento en que no se habían introducido todavía los logaritmos, le permitió obtener algunos ingresos mediante su fabricación y comercialización.

En 1602 Galileo reemprendió sus estudios sobre el movimiento, ocupándose del isocronismo del péndulo y del desplazamiento a lo largo de un plano inclinado, con el objeto de establecer cuál era la ley de caída de los graves. Fue entonces, y hasta 1609, cuando desarrolló las ideas que treinta años más tarde, constituirían el núcleo de sus Discorsi.

En Julio de 1609, de visita en Venecia, Galileo tuvo noticia de un nuevo instrumento óptico que un holandés había presentado al príncipe Mauricio de Nassau. Se trataba del anteojo, cuya importancia práctica captó Galileo inmediatamente, dedicando sus esfuerzos a mejorarlo hasta hacer de él un verdadero telescopio. Aunque declaró haber conseguido perfeccionar el aparato merced a consideraciones teóricas sobre los principios ópticos que eran su fundamento, lo más probable es que lo hiciera mediante sucesivas tentativas prácticas que, a lo sumo, se apoyaron en algunos razonamientos muy sumarios.

Como fuere, su mérito innegable residió en que fue el primero que acertó en extraer del aparato un provecho científico decisivo. Así, entre Diciembre de 1609 y Enero de 1610 Galileo realizó con su telescopio las primeras observaciones de la Luna, interpretando lo que veía como prueba de la existencia en el satélite de montañas y cráteres que demostraban su comunidad de naturaleza con la Tierra. Las tesis aristotélicas tradicionales acerca de la perfección del mundo celeste, que exigían la completa esfericidad de los astros, quedaban puestas en entredicho. El descubrimiento de cuatro satélites de Júpiter contradecía, por su parte, el principio que la Tierra tuviera que ser el centro de todos los movimientos que se produjeran en el cielo. En cuanto al hecho que Venus presentara fases semejantes a las lunares, que Galileo observó a finales de 1610, le pareció que aportaba una confirmación empírica al sistema heliocéntrico de Copérnico, ya que éste, y no el de Tolomeo, estaba en condiciones de proporcionar una explicación para el fenómeno.

Ansioso de dar a conocer sus descubrimientos, Galileo redactó a toda prisa un breve texto que se publicó en Marzo de 1610 y que no tardó en hacerle famoso en toda Europa: Sidereus Nuncius,- “Mensajero Sideral” o “Mensajero de los Astros”-, aunque el título permite también la traducción de “mensaje”, que es el sentido que Galileo, años más tarde, dijo haber tenido en mente cuando se le criticó la arrogancia de atribuirse la condición de embajador celestial.

El libro estaba dedicado al gran duque de Toscana, Cósimo II de Médicis y, en su honor los satélites de Júpiter recibían allí el nombre de “Planetas Medíceos”. Con ello se aseguró Galileo su nombramiento como matemático y filósofo de la corte toscana y la posibilidad de regresar a Florencia, por la que venía luchando desde hacía ya varios años. El empleo incluía una cátedra honoraria en Pisa, sin obligaciones docentes, con lo que se cumplía una esperanza largamente abrigada y que le hizo preferir un monarca absoluto a una república como la veneciana, ya que, como él mismo escribió, “es imposible obtener ningún pago de una república, por espléndida y generosa que pueda ser, que no comporte alguna obligación; ya que, para conseguir algo de lo público, hay que satisfacer al público”.

El 1611 un jesuita alemán, Christof Scheiner, había observado las manchas solares publicando bajo seudónimo un libro acerca de las mismas. Por las mismas fechas Galileo, que ya las había observado con anterioridad, las hizo ver a diversos personajes durante su estancia en Roma, con ocasión de un viaje que se calificó de triunfal y que sirvió, entre otras cosas, para que Federico Cesi le hiciera miembro de la Accademia dei Lincei que él mismo había fundado en 1603 y que fue la primera sociedad científica de una importancia perdurable.

Bajo sus auspicios se publicó en 1613 la Istoria e dimostrazione interno alle macchie solari, donde Galileo salía al paso de la interpretación de Scheiner, quien pretendía que las manchas eran un fenómeno extrasolar,- “estrellas” próximas al Sol, que se interponían entre éste y la Tierra-. El texto desencadenó una polémica acerca de la prioridad en el descubrimiento, que se prolongó durante años e hizo del jesuita uno de los más encarnizados enemigos de Galileo, lo cual no dejó de tener consecuencias en el proceso que había de seguirle la Inquisición a éste. Por lo demás, fue allí donde, por primera y única vez, Galileo dio a la imprenta una prueba inequívoca de su adhesión a la astronomía copernicana, que ya había comunicado en una carta a Kepler en 1597.

Ante los ataques de sus adversarios académicos y las primeras muestras que sus opiniones podían tener consecuencias conflictivas con la autoridad eclesiástica, la postura adoptada por Galileo fué la de defender, aún admitiendo que no podía existir contradicción ninguna entre las Sagradas Escrituras y la ciencia, que era preciso establecer la absoluta independencia entre la fé católica y los hechos científicos. Ahora bien, como hizo notar el cardenal Bellarmino,- el mismo que llevara la causa contra Giordano Bruno-, no podía decirse que se dispusiera de una prueba científica concluyente en favor del movimiento de la Tierra, el cual, por otra parte, estaba en contradicción con las enseñanzas bíblicas; en consecuencia, no cabía sino entender el sistema copernicano como hipotético. En este sentido, el Santo Oficio condenó el 23 de Febrero de 1616 al sistema copernicano como “falso y opuesto a las Sagradas Escrituras”, y Galileo recibió la admonición de no enseñar públicamente las teorías de Copérnico.

Galileo, conocedor que no poseía la prueba que Bellarmino reclamaba, por más que sus descubrimientos astronómicos no le dejaran lugar a dudas sobre la verdad del copernicanismo, se refugió durante unos años en Florencia en el cálculo de unas tablas de los movimientos de los satélites de Júpiter, con el objeto de establecer un nuevo método para el cálculo de las longitudes en alta mar, método que trató en vano de vender al gobierno español y al holandés.

En 1618 se vio envuelto en una nueva polémica con otro jesuita, Orazio Grassi, a propósito de la naturaleza de los cometas, que dio como resultado un texto, Il Saggiatore,- 1623-, rico en reflexiones acerca de la naturaleza de la ciencia y el método científico, que contiene su famosa idea que “el Libro de la Naturaleza está escrito en lenguaje matemático”. La obra, editada por la Accademia dei Lincei, venía dedicada por ésta al nuevo papa Urbano VIII,- Cardenal Maffeo Barberini-, cuya elección como pontífice llenó de júbilo al mundo culto en general y, en particular, a Galileo, a quien el cardenal había ya mostrado su afecto.

La nueva situación animó a Galileo a redactar la gran obra de exposición de la cosmología copernicana que ya había anunciado en 1610: Dialogo sopra i due massimi sistemi del mondo, tolemaico e copernicano.

En esta obra, los puntos de vista aristotélicos defendidos por Simplicio se confrontaban con los de la nueva astronomía abogados por Salviati, en forma de diálogo moderado por la bona mens de Sagredo. Aunque la obra fracasó en su intento de estar a la altura de las exigencias expresadas por Bellarmino, ya que aportaba, como prueba del movimiento de la Tierra, una explicación falsa de las mareas. La inferioridad de Simplicio ante Salviati era tan manifiesta que el Santo Oficio no dudó en abrirle un proceso a Galileo, pese a que éste había conseguido un imprimatur para publicar el libro en 1632. Iniciado el 12 de Abril de 1633, el proceso terminó con la condena a prisión perpetua, pese a la renuncia de Galileo a defenderse y a su retractación formal. La pena fue suavizada al permitírsele que la cumpliera en su quinta de Arcetri, cercana al convento donde en 1616 y con el nombre de Sor Maria Celeste había ingresado su hija más querida, Virginia, quien falleció en 1634.

Galileo tiene en Roma poderosos enemigos, fundamentalmente entre los jesuitas del Colegio Romano, especialmente Christoph Scheiner y Orazio Grassi, quienes se consideraban la rama intelectual de la Iglesia, y quienes pudieron ser los que iniciaron el rumor que el Papa Urbano era, en realidad, el simpático pero poco brillante Simplicio. Esto fue muy perjudicial para Galileo, pues en Roma era muy conocida la enorme autoestima del Papa. Por otro lado, tampoco ayudó a Galileo el escribir su citada obra en lengua vulgar, en vez de hacerlo en el idioma culto utilizado entonces entre los hombres de ciencia, el latín, pues a la Iglesia no le gustaba que las obras llegaran directamente al hombre de la calle. ¡Curioso en verdad!

En su retiro, donde a la aflicción moral se sumaron las del artritismo y la ceguera, Galileo consiguió completar la última y más importante de sus obras: Discorsi e dimostrazioni matematiche in torno à due nuove scienze, publicado en Leiden por Luis Elzevir en 1638. En ella, partiendo de la discusión sobre la estructura y la resistencia de los materiales, Galileo sentó las bases físicas y matemáticas para un análisis del movimiento, que le permitió demostrar las leyes de caída de los graves en el vacío y elaborar una teoría completa del disparo de proyectiles. La obra estaba destinada a convertirse en la piedra angular de la ciencia de la mecánica construida por los científicos de la siguiente generación, con Newton a la cabeza.

El proceso comenzó con un interrogatorio el 9 de Abril de 1633, donde Galileo no reconoce haber recibido expresamente ninguna orden del cardenal Bellarmino. Por otra parte, dicha orden aparece en un acta que no estaba firmada ni por el cardenal ni por el propio Galileo. Con pruebas endebles es difícil realizar una condena, por lo que es conminado a confesar, con amenazas de tortura si no lo hace y promesas de un trato benevolente en caso contrario. Galileo acepta confesar, lo que lleva a cabo en una comparecencia ante el tribunal el 30 de Abril. Una vez obtenida la confesión, se produce la condena el 21 de Junio. Al día siguiente, en el convento romano de Santa María sopra Minerva, le es leída la sentencia, donde se le condena a prisión perpetua, y se le conmina a abjurar de sus ideas, cosa que hace seguidamente. Tras la abjuración el Papa conmuta la prisión por arresto domiciliario de por vida.

Giuseppe Baretti afirmó que después de la abjuración Galileo dijo la famosa frase “Eppur si muove”,- “Sin embargo se mueve”-. Pero, según Stillman Drake, es muy difícil que Galileo pronunciara esta famosa frase en ese preciso momento ya que no se encontraba en situación de libertad y sin duda era desafiante hacerlo ante el tribunal de cardenales de la Inquisición. En lo personal, servidor es de la opinión que, esta frase sí pudo haber sido pronunciada, pero en otro momento y contexto.

En su abjuración, Galileo fué conminado a declarar,- palabras más, palabras menos-, que el Sol, la Luna y las Estrellas giraban alrededor de la Tierra y que ésta estaba ubicada en el centro del Universo y que la misma se encontraba totalmente inmóvil.

Galileo permanece confinado en su residencia en su casa de Florencia desde Diciembre de 1633 a 1638. Allí recibe algunas visitas, lo que le permitió que algunas de sus obras en curso de redacción pudieran cruzar la frontera. Estos libros aparecieron en Estrasburgo y en París en traducción latina.

El 2 de Enero de 1638, Galileo pierde definitivamente la vista. Por suerte, Dino Peri ha recibido la autorización para vivir en casa de Galileo para asistirlo junto con el padre Ambrogetti que tomará nota de la sexta y última parte de los Discorsi. Esta parte no aparecerá hasta 1718. La obra completa aparecería en Julio de 1638 en Leiden,- Países Bajos-, y en París. Será leída por las más grandes personalidades de la época. Descartes, por ejemplo enviará sus observaciones a Mersenne, el editor parisino.

Galileo, entre tanto, ha recibido la autorización de instalarse cerca del mar, en su casa de San Giorgio. Permanecerá allí hasta su muerte, rodeado de sus discípulos, trabajando en la astronomía y otras ciencias. A fines de 1641, Galileo trata de aplicar la oscilación del péndulo a los mecanismos del reloj.

En la madrugada del 8 al 9 de Enero de 1642, Galileo falleció en Arcetri confortado por dos de sus discípulos, Vincenzo Viviani y Evangelista Torricelli, a los cuales se les había permitido convivir con él los últimos años.

Su cuerpo es inhumado en Florencia el 9 de Enero. Un mausoleo es erigido en su honor el 13 de Marzo de 1736 en la iglesia de la Santa Cruz de Florencia.

El Papa Juan Pablo II pidió perdón, aunque en una forma eufemística, por los “errores que hubieran cometido los hombres de la Iglesia”,- como han hecho todos los jerarcas de la Iglesia, se abstiene de aceptar que dicha institución también comete errores-, a lo largo de la historia.

Para Stephen Hawking, Galileo probablemente sea, más que cualquier otro, el máximo responsable del nacimiento de la ciencia moderna; y, Albert Einstein lo llamó el “Padre de la Ciencia Moderna”.



SERGEI KOROLEV





Sergei Pavlovich Korolev,- 12 Enero 1907, Zhytomyr, actualmente Ucrania – 14 Enero 1966, Moscú, Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS)-.

Ingeniero y diseñador de cohetes durante la llamada Carrera Espacial. Su cargo era tan secreto que, él era tan solo conocido como “El Diseñador Jefe” y ni su propia familia estaba al tanto de su trabajo. Esto, precisamente por la seguridad que el Estado Soviético había impuesto alrededor de él y, ante el temor que fuera eliminado por los espías estadounidenses.

Durante las purgas estalinistas de 1938 fué capturado y pasó seis años en un gulag siberiano. Después de su liberación se convirtió en diseñador de cohetes y fue una figura clave en el desarrollo del programa soviético de cohetes y espacial. Supervisó los programas Sputnik y Vostok, y los planes para enviar un hombre a la Luna.

Korolev nació en Zhymotyr, capital del Oblast homónimo, en el centro de Ucrania, por entonces parte de la Rusia Imperial. Sus padres, Mariya Nikolayevna Moskalenko y Pavel Yakovlevich, se habían casado en un matrimonio concertado y la unión no resultó feliz. Tres años después del nacimiento de Korolev la pareja se separa debido a dificultades económicas.

Su madre contó a Korolev que su padre había muerto, pero más tarde averiguaría que Pavel vivió hasta 1929. Los dos no se volverían a ver desde la ruptura familiar, aunque Pavel escribiría a Mariya para solicitar un encuentro con su hijo.

Sergei creció en Nizhyn, una ciudad de la región de Chernihiv, bajo el cuidado de sus abuelos. Su madre deseaba una educación superior para su hijo, por lo que Korolev se ausentaba frecuentemente para recibir clases en Kiev.

Creciendo como un niño solitario con pocos amigos, Korolev demostró ser un buen alumno, especialmente en matemáticas. En 1916, su madre se casó con Grigori Mijailovich Balanin, un ingeniero eléctrico, siendo éste una buena influencia para Sergei. Grigori se trasladó junto a su familia a Odesa en 1917, después de conseguir un trabajo en los ferrocarriles regionales.

1918 fué un año tumultuoso para Rusia, con el final de la Primera Guerra Mundial y los comienzos de la Revolución Rusa. Las luchas fratricidas continuaron hasta 1920, cuando los soviets se alzaron con el poder. Durante este período las escuelas locales estaban cerradas, y Sergei continuaba sus estudios en casa. En 1919, Korolev sufrió un ataque de tifus, agravado por la escasez de alimentos.

Korolev continuó su enseñanza en Odesa en la escuela de construcción profesional, donde recibió formación en carpintería. No obstante su interés principal estaba en la aviación, quizás debido a la influencia que tuvo una demostración aérea que pudo ver en 1913.

Realizó un estudio independiente de la teoría del vuelo. También trabajaba en un club local de planeadores. Un destacamento de hidroaviones militares estaba estacionado en Odesa y Sergei se interesó por sus operaciones.

En 1923 se unió al escuadrón de hidroaviones de Odesa y tuvo su primera experiencia en vuelo, siendo pasajero en múltiples ocasiones. En 1924 diseñó personalmente un planeador denominado K-5, aceptado por las autoridades como proyecto para construir. Decidió en 1924 inscribirse en el Instituto Politécnico de Kiev, pues ya tenían una rama de aviación.

En Kiev vivía con su tío Yuri, y ganaba dinero para sus estudios realizando distintos trabajos. Su plan de estudios incluía clases de ingeniería, física y matemáticas. Fue aceptado en un grupo limitado de construcción de planeadores en 1925. Esto le permitió volar en el planeador de entrenamiento que había creado, acabando con dos costillas rotas. Continuó sus estudios, completando su segundo año en 1926. En Julio fue aceptado en la Escuela Técnica Superior de Moscú, por lo cual su familia se trasladó a dicha ciudad.

Además de sus estudios, Korolev tenía más oportunidades de volar planeadores y aviones a motor. Pudo diseñar un planeador en 1928, que voló en una competición al siguiente año. En 1929, el Partido Comunista decretó que la educación de los ingenieros fuera acelerada para resolver las necesidades urgentes del país. Korolev pudo obtener un diploma por la realización de un diseño de una aeronave funcional, completando el diseño y siendo aprobado a finales del año. ¡Su consejero era nada más y nada menos que, Andrei Tupolev!

Tras su graduación, Korolev comenzó a trabajar en una oficina de diseño aeronáutico, dirigida por un francés llamado Paul Richard. Este proyecto incluía varios de los mejores diseñadores soviéticos. Antes de 1930 llegó a ser el ingeniero jefe para el bombardero pesado de Tupolev, el TB-3.

Korolev obtuvo su licencia de piloto en 1930. Al año siguiente, se casó con Xenia Vincentini, una mujer a la que había estado cortejando desde 1924. Le había propuesto matrimonio, pero lo rechazó para continuar su educación superior. Durante 1930, comenzó a interesarse por las posibilidades de los motores cohete de propulsión líquida.

En 1931, junto con Friedrich Zander, un entusiasta de la exploración espacial, participó en la creación del Grupo de Investigación de Propulsión a Reacción,- GIRD, por sus siglas en ruso-, uno de los centros subvencionados por el estado para el desarrollo de cohetes en la URSS.

En Mayo de 1932, Korolev fue designado jefe del grupo. Durante los años siguientes el GIRD desarrolló tres sistemas de propulsión diferentes, cada uno más exitoso que el anterior. En 1932, los militares comenzaron a interesarse por los esfuerzos del grupo, y empezaron a proporcionar fondos para el financiamiento. El grupo logró en 1933 el primer lanzamiento de un cohete de combustible líquido, denominado GIRD-09. En 1934, Korolev publicó su trabajo “Vuelo en cohete a la estratósfera”.

Con el creciente interés militar en esta nueva tecnología, el gobierno decidió unir en 1933, la organización del GIRD con el Laboratorio de Dinámica del Gas,- GDL, ibidem-, de Leningrado. Esta unión creó el Instituto de Investigación de Propulsión a Reacción,- RNII, idem-, dirigido por el ingeniero militar Ivan Kleimenov. Este grupo combinado contaba con un número de personas entusiastas de la exploración espacial, incluyendo a Valentin Glushko.

Korolev llegó a ser subdirector del Instituto, dirigiendo el desarrollo de misiles de crucero y de un planeador propulsado por cohetes.

El 10 de Abril de 1935, la esposa de Sergei dio a luz a una niña, Natasha. En 1936 se trasladaron de la casa de los padres de Korolev a su propio apartamento. Tanto su esposa como él trabajaban, y Korolev pasaba mucho tiempo en su oficina de diseño. En ese momento era el ingeniero jefe en el RNII.

Korolev era un líder carismático que sirvió principalmente como administrador de proyectos. Era exigente, trabajador, administrando con estilo disciplinario. Supervisaba personalmente todas las etapas claves de los programas y prestaba atención de forma meticulosa a los detalles.

El 22 de Junio de 1938, durante la Gran Purga, hombres de la NKVD, entraron en su apartamento llevándoselo. Fue acusado de subversión, al parecer debido a su deseo de trabajar en aeronaves propulsadas por cohetes de combustible líquido más que en cohetes de combustible sólido. Supuestamente había gastado demasiado dinero en un proyecto que no era prioritario en el RNII.

Korolev no tuvo un juicio, sino que fue golpeado por sus captores hasta conseguir de él una “confesión”. Fue condenado a diez años de cárcel. Más tarde averiguaría que había sido denunciando por Valentin Glushko, y esto dio como resultado la enemistad entre ambos, así como la suspicacia constante de Korolev hacia los otros diseñadores jefes.

Tras meses de viaje y abusos, Sergei llegó finalmente al gulag de Kolyma en Siberia. Las condiciones en el campo eran brutales: Trato duro, poca comida, falta de ropa adecuada contra los elementos. Este campo era famoso por su índice de mortalidad, el cual era de un 30% de la población reclusa anual de 10,000 personas.

Otros miembros del RNII también fueron arrestados y el líder del grupo militar fue ejecutado. Cada persona de importancia que había trabajado en el Instituto fue ejecutada durante 1937-1938, dejando a Korolev como un afortunado al haber sobrevivido. El programa cayó durante años y estuvo muy por detrás de los rápidos avances que se realizaban en Alemania. Las purgas de Stalin dejaron al poder militar sin líderes y a un ejército débil justo antes de la invasión alemana en 1941.

Sergei sobrevivió al gulag, pero con secuelas como la pérdida de dientes, una fractura de mandíbula y una enfermedad cardiaca. En Moscú decidieron reabrir su caso, siendo luego traído de vuelta en un tren donde sufrió escorbuto, lo que casi le costó la vida. La sentencia de Korolev fue reducida a ocho años. En ese momento, un número importante de soviéticos intercedió en su favor, lo que le permitió no regresar al gulag. En su lugar, fue enviado a una sharashka, una especie de cárcel para intelectuales. Se trataba de uno campo de trabajo para científicos e ingenieros para que éstos trabajaran en proyectos asignados por la dirección del Partido Comunista.

La Oficina Central de Diseño 29, de la NKVD, funcionaba como lugar de reclusión para los ingenieros de Tupolev, y allí fue enviado Korolev para trabajar con su antiguo mentor. Durante la Segunda Guerra Mundial, diseñó los bombarderos Tupolev Tu-22 y el caza Ilyushin II-2.

El grupo se trasladó varias veces durante la guerra. La primera vez para no ser capturados por las fuerzas alemanas. En 1942, Korolev fue trasladado a otra sharashka, como subordinado del ingeniero de motores de cohete Glushko. En la sharashka se diseñaban elementos para motores a reacción de aviones. Korolev estuvo en ese lugar, aislado de su familia hasta 1944, viviendo bajo el miedo permanente de ser asesinado a causa de los secretos militares que conocía, y profundamente afectado por su experiencia en el gulag. Por todo ello, su carácter se hizo reservado y cauteloso.

El 27 de Junio de 1944, Korolev, junto a Tupolev, Glushko y otros, fue puesto en libertad por un decreto especial del gobierno, y sus anteriores cargos fueron desestimados. Korolev continuó trabajando en la oficina durante otro año, bajo el mando de Glushko, estudiando diseños de cohetes.

En 1945, Korolev recibió la Divisa de Honor, su primera condecoración, por su trabajo en el desarrollo de motores de cohete para aeronaves militares. Ese mismo año fue comisionado al Ejército Rojo con el rango de coronel. Junto con otros expertos, voló a Alemania para recopilar información del famoso cohete alemán V-2.

Los soviéticos consideraron prioritaria la reproducción de la documentación perdida del V-2,- utilizando la “Ingeniería Inversa”, tema futuro de otro artículo-, el estudio de las piezas, así como la captura de las instalaciones de fabricación. En 1946, el gobierno soviético decidió enviar a unos 5,000 trabajadores alemanes a Rusia.

El desarrollo de misiles balísticos fue puesto bajo el control militar de Dmitri Ustinov, con Korolev como principal diseñador de misiles de largo alcance.

Con los documentos reproducidos, gracias en parte a los cohetes V-2 desmontados, el equipo empezó a construir una réplica funcional del cohete. Esta réplica fue denominada R-1, y fue probada por primera vez en Octubre de 1947. Un total de once fueron lanzados, con cinco de ellos impactando en el objetivo. Estos datos eran comparables a los resultados alemanes, demostrando la falta de fiabilidad del cohete. Los soviéticos continuaron utilizando a los alemanes para el diseño de cohetes hasta 1952, cuando los primeros grupos comenzaron a regresar a su país, terminando en 1954 la utilización de científicos extranjeros en sus programas de misiles.

En 1947, el grupo NII-88 bajo el mando de Korolev comenzó a trabajar en diseños más avanzados, con mejoras en alcance y peso en lanzamiento. El R-2 tenía el doble de alcance que el V-2, y fue el primer diseño en utilizar una cabeza de combate separada. A éste le siguió el R-3, que tenía un alcance de 3,000 km, capaz de alcanzar bases en Inglaterra. Sin embargo, Glushko no conseguía desarrollar motores con suficiente empuje, y el proyecto fue cancelado en 1952.

En ese mismo año comenzó el trabajo del R-5, que tenía un alcance modesto de 1,200 kms. El primer vuelo con éxito se efectuó en 1953. Sin embargo, el primer ICBM sería el R-7. Éste era un cohete de dos fases con una carga útil de 5.4 toneladas, suficiente para llevar la bomba nuclear soviética más voluminosa a una distancia de 7,000 km. Tras varios fallos, el primer lanzamiento exitoso se realizó en Agosto de 1957, enviando una carga simulada a Kamchatka.

Fué en 1952 cuando Korolev se unió al Partido Comunista, una táctica necesaria si quería conseguir los fondos del gobierno en sus proyectos futuros. No fue hasta el 19 de Abril de 1957 que se le declaró completamente “rehabilitado” y cuando el gobierno reconoció que su sentencia había sido injusta.

El emigrante soviético Leonid Vladímirov cuenta la siguiente descripción de Korolev de parte de Glusko en esos momentos: “Corto de estatura, fornido, con la cabeza apoyada en su cuerpo, con ojos marrones reluciendo con inteligencia, era un escéptico, un cínico y un pesimista que asumía la visión más melancólica del futuro. “Todos desapareceremos sin dejar rastro”, era su expresión favorita.”

Korolev raramente bebía vodka u otra bebida alcohólica, y su estilo de vida era austero. Alrededor de 1946, el matrimonio de Sergei y Xenia comenzó a romperse. Xenia estaba profundamente ocupada en su vida profesional, y en ese momento Sergei tenía una relación con otra mujer más joven, Nina Ivanovna Kotenkova. Xenia, enojada por la infidelidad, se divorció en 1948. Sergei y Nina se casaron en 1949, pero Korolev tuvo también otros romances después de su matrimonio con Nina.

A pesar del progreso soviético en la tecnología balística, Korolev se interesó por el uso de los cohetes para el viaje espacial. En 1953, propuso el uso del diseño del R-7 para lanzar un satélite a órbita. Impulsó sus ideas con la Academia Rusa de las Ciencias, incluyendo un concepto para enviar un perro al espacio. También tuvo que superar la resistencia de los militares y del partido.

En 1957, durante el Año Geofísico Internacional, la idea de lanzar un satélite comenzó a aparecer en la prensa estadounidense. El gobierno de los Estados Unidos de América,- EE. UU.-, no estaba dispuesto a gastar millones de dólares en esta idea, dejando el proyecto congelado durante un tiempo. Sin embargo, el grupo de Korolev siguió la estela de la prensa occidental, pensando que podrían superar a los EE. UU. Finalmente recibió el apoyo del gobierno gracias al enfrentamiento que éste mantenía con el enemigo occidental, sugiriendo que debía ser la URSS la primera en lanzar un satélite.

El desarrollo del Sputnik, les llevó menos de un mes. Era un diseño muy simple, que consistía en poco más que una bola metálica pulida, un transmisor, instrumentos para medir temperaturas y las baterías.

Korolev dirigió personalmente el montaje, y el trabajo era muy agitado. Finalmente, el 4 de Octubre de 1957, se lanzó el cohete y el satélite se situó en órbita. El lanzamiento tuvo un efecto electrizante, con muchas ramificaciones políticas. El líder soviético de entonces, Nikita Kruschev estaba satisfecho del éxito, y decidió que debía haber un nuevo logro para el 40º aniversario de la Revolución de Octubre. Esto sería el 3 de Noviembre, menos de un mes de preparación para el Sputnik 2.

Los estadounidenses habían recibido ambas noticias como un balde de agua fría y el éxito de los soviéticos les concedía un tremendo prestigio internacional a éstos.

Esta nueva nave espacial pesaría seis veces más que el Sputnik 1, e incluiría como carga a la perra Laika. El vehículo fue completamente diseñado en cuatro semanas, sin tiempo para pruebas. Fue lanzada con éxito el 3 de Noviembre, sobreviviendo Laika al lanzamiento, aunque moriría poco después debido al agotamiento por el calor.

Tras estos éxitos siguió el del Sputnik 3. La nave fue lanzada el 15 de Mayo de 1958. Sin embargo, debido a un fallo en la grabadora de datos, no pudo detectar y recoger la información de los Cinturones de Van Allen, que más tarde la sonda estadounidense Explorer 4 captaría en Julio. Lo que sí consiguió el Spútnik 3 fue afirmar, sin lugar a dudas, la capacidad balística de la URSS.

Korolev giró su atención a alcanzar la Luna. Para ello usarían una versión modificada del R-7 como vehículo lanzador, con una nueva etapa superior. El motor para esta etapa final fue el primero diseñado para funcionar en el espacio exterior. Las primeras tres sondas enviadas en 1958 fallaron. La misión de la sonda Luna 1 en 1959 intentó impactar con la superficie lunar, pero falló por unos 6,000 km. Fue la Luna 2 la primera en impactar con la Luna, dando a los soviéticos otro logro. Seguiría la Luna 3, lanzada sólo dos años después del Spútnik 1, la primera nave en fotografiar la cara oculta del satélite, gracias a lo cual los soviéticos se atribuyeron además el derecho de dar nombre a los nuevos accidentes geológicos descubiertos en ésta. ¡Surgía así también el Derecho Espacial!

El grupo de Korolev también trabajó en ambiciosos programas para misiones a Marte y Venus, poner un hombre en órbita, lanzar satélites de comunicación, metereológicos y espías, y realizar un descenso suave en la Luna.

El plan de Korolev para una misión tripulada había comenzado en 1958, cuando fueron realizados los estudios de diseño de la futura nave Vostok. Tendría capacidad para un único pasajero en un traje espacial y sería completamente automática. La cápsula tendría un mecanismo de escape para problemas anteriores al lanzamiento, y un sistema de aterrizaje suave y de eyección durante la recuperación.

El 15 de Mayo de 1960, un prototipo no tripulado realizó 64 órbitas a la Tierra, pero falló en el regreso. Cuatro pruebas fueron enviadas con perros en su interior, siendo las últimas dos, éxitos completos.

Después de conseguir la aprobación del gobierno, una versión modificada del R-7 fue utilizada para enviar a Yuri Gagarin a órbita el 12 de Abril de 1961: ¡El primer hombre en el espacio!

Gagarin regresó a la tierra lanzándose desde su cápsula en paracaídas y abandonando ésta a una altitud de 7 km. Tras éste siguieron otros vuelos, culminando en las 81 órbitas completadas con el Vostok 5 y el lanzamiento de la primera mujer cosmonauta, Valentina Tereshkova en el Vostok 6.

Tras el programa Vostok, Korolev quería continuar con el diseño de la nave Soyuz que permitiría conectar con otra nave en órbita para intercambiar tripulantes. Sin embargo, Krushchev le dirigió a producir más logros para el programa tripulado. Korolev intentó resistirse a esta idea, ya que no tenía un cohete con la capacidad suficiente para enviar al espacio una cápsula con tres tripulantes. A Krushchev no le interesaban esas excusas técnicas y dejó saber a Korolev que si no podía conseguir resultados, dejaría el programa a manos de su rival Vladimir Chelomei.

Su grupo diseñó entonces el Vosjod, una mejora sustancial del Vostok. Una de las dificultades en el diseño de la nueva nave era la necesidad de aterrizar con paracaídas. La nave necesitaba de un paracaídas de gran tamaño para poder alcanzar superficie con seguridad. El resultado fue una nave despojada de cualquier exceso de peso innecesario. Incluso la tripulación tenía una dieta especial para reducir su peso.

La cápsula era lanzada al espacio con un masa cercana al máximo que permitía el cohete, requiriendo el consumo completo del combustible para alcanzar la velocidad orbital.

La nave realizó una prueba sin tripulación, y el 12 de Octubre de 1964 una tripulación de tres cosmonautas eran lanzados al espacio realizando 16 órbitas. La nave estaba diseñada para un aterrizaje suave, lo que permitía eliminar el sistema de eyección. Por el contrario, la nave no disponía de sistema de salvamento durante el despegue.

Con los norteamericanos planeando un paseo espacial en su Proyecto Géminis, los soviéticos decidieron superarlos de nuevo realizando un paseo espacial en la segunda Vosjod. Añadiendo rápidamente una cabina de descompresión, el Vosjod 2 fué lanzado el 18 de Marzo de 1965, y Aleksei Leonov realizó el primer paseo espacial. El vuelo casi terminó en un desastre y los planes para otras misiones Vosjod se dejaron de lado. En ese momento, el cambio de liderazgo en la URSS, con la caída de Krushchev significó que Korolev recuperaba la idea de ganar a EE. UU. en llevar un hombre a la Luna.

Para la carrera por la Luna, Korolev tuvo que diseñar el inmenso cohete N-1. También trabajó en el diseño de la nave Soyuz, así como en los vehículos Luna que aterrizaron con suavidad en la Luna y misiones no tripuladas a Marte y Venus. Pero, inesperadamente, moriría antes de poder ver sus planes hechos realidad.

El 30 de Diciembre de 1960, Korolev sufrió su primer ataque cardíaco. Durante su convalecencia también se descubrió que sufría trastornos en el riñón, una condición que traía desde su detención en los campos de prisioneros. Fué advertido por los doctores que si continuaba trabajando tan intensamente como hasta entonces no viviría durante mucho tiempo. Sin embargo, Korolev razonó que, si los soviéticos perdían la carrera espacial, Krushchev cortaría probablemente el financiamiento para sus programas. Fué esta idea la que le llevó a trabajar con mayor intensidad que anteriormente.

Hacia 1962, los problemas de salud de Korolev comenzaron a acumularse provocándole numerosas dolencias. Tuvo un ataque de desangre intestinal que le condujo al hospital. En 1964 los doctores le diagnosticaron una arritmia cardíaca. En Febrero pasó diez días en el hospital después de un problema en el corazón. Poco después sufría una inflamación en la vesícula biliar. También comenzó a tener sordera, quizás debido al ruido en las pruebas de motores de cohete.

Las circunstancias reales de su muerte permanecen aún inciertas. En Diciembre de 1965, fué supuestamente diagnosticado de un pólipo sangrante en su intestino grueso. Entró en el hospital el 5 de Enero de 1966 para una operación rutinaria. Nueve días más tarde moriría, al parecer por una operación mal realizada.

El gobierno indicó que falleció por un gran tumor cancerígeno en su abdomen. Pero más tarde Glushko divulgó que realmente murió por una operación mal realizada para hemorroides. Su débil corazón contribuyó a su fallecimiento tras la operación. Según algunas fuentes, Petrovski, Ministro de Sanidad soviético, decidió operar él mismo a Korolev, a pesar de que no era experto en sus dolencias. Durante la intervención descubriría tumores en el intestino, pero siguió operando sin ayuda, sin equipo apropiado, ni suplementos sanguíneos. Esta operación, de cinco horas de duración, acabó con la muerte de Korolev durante la operación.

Bajo la política iniciada por Stalin y continuada por sus sucesores, la identidad y cargo de Korolev no fue revelada hasta su muerte. La razón pretendida era para protegerle de agentes extranjeros de los EE. UU. Como resultado, el pueblo soviético no se enteró de sus trabajos hasta después de su muerte. Su obituario fue publicado en el Pravda del 16 de Enero, mostrando una fotografía de Korolev con todas sus medallas. Fué enterrado con honores de estado en el muro del Kremlin.

Natasha, la hija de Korolev, cuenta que, a modo de historias para ir a la cama, su padre narraba a ella la forma como el hombre habría un día de viajar y llegar a la Luna, Marte y demás planetas, así como a las estrellas. ¡Natasha pensaba que su padre solamente le contaba todo esto a modo de entretenimiento dado que no conocía la secreta ocupación de él!

Korolev ha sido comparado con Werner von Braun como arquitecto principal de la carrera espacial. A diferencia de von Braun, Korolev tuvo que competir continuamente con sus rivales como Vladimir Chelomei, quien tenía sus propios planes para los vuelos a la Luna. También tenía que trabajar con una tecnología menos avanzada que la disponible en los EE. UU.

El sucesor de Korolev en el programa espacial soviético fue Vasili Mishin, quien era un ingeniero altamente competente y quien sirvió como delegado de Korolev y su mano derecha.

Mishin fué el Diseñador Jefe y heredó lo que resultó ser un programa fallido, el N-1. En 1972 Mishin fue despedido y substituido por el rival Valentin Glushko después que los cuatros lanzamientos del N-1 fallasen. En aquel momento los estadounidenses ya habían alcanzado la Luna, y el programa fué ancelado por Leonid Brezhnev. ¡La Carrera Espacial había sido ganada por los EE. UU.!

Entre sus condecoraciones, Korolev recibió dos veces la de Héroe del Trabajo Socialista en 1956 y 1961. También fué ganador del Premio Lenin en 1957 y por la Orden de Lenin en tres ocasiones. En 1958 fué elegido para la Academia Rusa de las Ciencias. Le fué concedido el Premio Nóbel, pero Nikita Krushchev rechazó que el nombre de Korolev fuera usado y afirmó que el premio debía ser para el pueblo soviético y el sistema socialista por dicho logro.

Una calle fue nombrada en 1966, y actualmente se denomina “Ulitsa Akademika Koroleva”,- “Calle del académico Korolev”-. Una casa museo conmemorativo fue creado en 1975 en el hogar donde vivió desde 1959 hasta 1966.

En 1996, Bolris Yeltsin renombró la ciudad de Kalingrado como Korolev, hogar de la mayor compañía espacial de Rusia, la “S. P. Korolev Rocket and Space Corporation Energia”.

Un cráter lunar fué nombrado como Korolev, en la cara oscura de la Luna, y otro en Marte. El asteroide 1885 Korolev es también nombrado en su honor.



¡Saque el lector sus propias conclusiones!



DOM 22 FEB 15