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domingo, 12 de julio de 2015

DEUDA ODIOSA



 

                      GRIEGOS CELEBRAN EL TRIUNFO DEL "NO"



La doctrina teórica de la Deuda Odiosa,- DO-, fué formalizada en su momento por un jurista ruso especializado en finanzas públicas, Alexander Nahum Sack, quien ejerció desde 1917 como profesor de Derecho Internacional en universidades de Europa y más tarde de Estados Unidos de América,- EE. UU.-.

Éste la expuso en un tratado publicado en París,- 1927-, cuando profesor de derecho en el Instituto de Estudios Políticos de París. Basándose en los precedentes del siglo XIX, incluido el rechazo por parte de México de las deudas contraídas por el Emperador Maximiliano I, y el rechazo por EE. UU. una vez que se anexó Cuba, de las deudas contraídas por la isla cuando colonia española:

Dijo Alexander Nahum Sack:

“Si un poder despótico incurre en una deuda no por las necesidades o los intereses del Estado, si no para otorgar mayor fuerza a su régimen despótico, para reprimir a la población que se le enfrenta, etc., esta deuda es odiosa para la población de todo el Estado. Esta deuda no es una obligación para la nación; es una deuda del régimen, una deuda personal del poder que la ha tomado, por lo tanto ésta cae con la caída del poder que la tomó. La razón por la que no se puede considerar que estas deudas odiosas graven el territorio del Estado es que dichas deudas no cumplen con una de las condiciones que determinan la legalidad de las deudas del Estado, que dice: Las deudas del Estado deben ser tomadas y los fondos deben ser empleados para satisfacer la necesidades y los intereses del Estado.

Las deudas odiosas tomadas y usadas con fines que, con el conocimiento de los acreedores, son contrarios a los intereses de la nación, no comprometen a esta última,- en el caso que la nación tenga éxito en liberarse del gobierno que incurrió en ellas-, excepto por la cantidad con la que obtuvo beneficios de esas deudas. Los acreedores han cometido un acto hostil para con la población; ellos, por lo tanto, no pueden esperar que la nación liberada de un poder despótico asuma las deudas odiosas, que son deudas personales de ese poder.”

En resumen, según Jeff King, la DO es aquella deuda externa contraída contra los intereses de la población de un país y con el completo conocimiento del acreedor.

A la DO también se le llama Deuda Execrable o Deuda Ilegítima y, en Derecho Internacional, ha sido muchas veces alegada y puesta en práctica a lo largo de la historia.

Así, la deuda externa de un gobierno, contraída, creada y utilizada contra los intereses de los ciudadanos del país, no tiene por qué ser pagada y por tanto no es exigible su devolución ya que los prestatarios habrían actuado de mala fé, a sabiendas, y por tanto dichos contratos,- bonos o contratos comerciales-, son legalmente nulos, muy similar al concepto de la nulidad de pleno derecho. En todo caso, tales deudas podrían considerarse personales, debiendo responder quienes las hayan contraído a título personal,- sea el monarca, el presidente, el director del banco central nacional o los ministros correspondientes-, y no el Estado en su conjunto y por tanto los ciudadanos. En algunos aspectos, el concepto es análogo a la nulidad de los contratos firmados bajo coacción.

Esta doctrina está presente en la discusión sobre la obligación de pago de la deuda externa en aquellos países donde han existido dictaduras, monarquías absolutas, gobiernos no representativos e incluso gobiernos elegidos democráticamente que han contraído deudas a espaldas de sus ciudadanos, sin su consentimiento y con fines de enriquecimiento personal, enriquecimiento corporativo, para la represión social y política y, en todo caso, contra los intereses de los propios ciudadanos.”

Se ha esgrimido la DO con frecuencia de parte de EE. UU., para no hacerse cargo de las deudas contraídas por los países que pasaban a su órbita: Desde la “independencia” de Filipinas,- (1899-1901)-, y Cuba,- (1898-1902)-; hasta la administración de Irak por EE. UU. durante la Guerra del 2003 cuando se negó a pagar las deudas contraídas con países como Francia.

En otras palabras, se adquiere el bien con los derechos,- activos-, que éste implica, mas no los pasivos,- obligaciones-, imbuidos en el mismo.

Hay que tener en cuenta que, en general, los apoyos externos a los procesos de independencia buscan ganar influencia política y económica geoestratégica, y reducir o eliminar la influencia y poder de la metrópolis colonial.

El 10 de Diciembre de 1898, durante la negociación que culminó con la suscripción del Tratado de París, para poner fín a la Guerra Hispanoamericana, la delegación estadounidense, encabezada por el subsecretario de Estado, William R. Day, siguiendo expresas instrucciones del presidente William MacKinley, rechazó toda pretensión de la contraparte española, liderada por el jurista Eugenio Montero Ríos, presidente del Senado de su país, que al independizarse Cuba, pasar Puerto Rico a depender del gobierno de Washington y adquirir éste Filipinas, las deudas coloniales con la vieja metrópoli fueran asumidas por las nuevas autoridades, según cada caso.

La principal preocupación española en las negociaciones se centró en la cuestión de la deuda cubana que alcanzaba los 1,500 millones de pesetas. España argumentó que, EE. UU. debía hacerse cargo de ese pasivo y luego transferirlo a las futuras autoridades de la isla cuando ésta adquiriese su independencia plena. Pero la respuesta de Day y los suyos fue transcribir una protesta de la Universidad de La Habana: “¿Han sido alguna vez consultados los habitantes que están interesados en este asunto? El país ni ha sido consultado y ahora por primera vez se le notifica que debe pagar estas deudas.”

Además la delegación estadounidense dejó puntualizado que, cuando su país compró Lousiana a Francia, Florida a España y Alaska a Rusia, no asumió las deudas que pudieran tener esas regiones, mismas que fueron absorbidas por los vendedores. De esa manera se puso punto final a toda discusión sobre el punto, quedando sentadas las bases de la doctrina de la DO.

Este concepto fue tomado en los últimos años por el Vaticano, a partir de su impulso, en el marco del Jubileo 2000, a la condonación de la deuda de los países del Tercer Mundo, sobre todo cuando ésta representa valores insignificantes porcentualmente, más allá de sus volúmenes, en las carteras de los acreedores. Máxime cuando la ilegitimidad de dichas deudas se vincula con gobiernos dictatoriales, como el del Proceso de 1976 a 1983 en Argentina, de otros regímenes terroristas de estado de la región, de tiranos sangrientos de Africa como Mobutu Sese Seko,- Zaire-, e Idi Amin Dada,- Uganda-, o  en Asia en el caso del corrupto ex aliado de EE. UU., Ferdinand Marcos, cuya fortuna heredada por su esposa Imelda,- la famosa “Mariposa de Hierro”-, fué calculada en US$10,000 millones.

Tal vez MacKinley, a la postre asesinado por un anarquista un año y medio después de la firma del Tratado de París, haya sido iluminado por la propia divinidad para desarrollar esa doctrina. El presidente que anexó a su país las islas Hawai y mantuvo una constante expansionista, ante una consulta que se le realizara en relación con su decisión de intervenir en la guerra que España llevara contra los independentistas cubanos, respondió que ello le había sido encomendado por Dios mientras caminaba una noche por los pasillos de la Casa Blanca. ¿Delirio Mesiánico?

Así, correspondió al anarquista Leon Czolgosz el ominoso privilegio de cometer el tercer asesinato de un presidente de EE. UU. Este anarquista hijo de inmigrantes polacos, había nacido en 1873 en la ciudad de Detroit, Michigan. Durante la crisis que se conoce como el Pánico de 1893, perdió su empleo en una fábrica. A partir de entonces nunca tuvo un trabajo fijo y se convirtió en un anarquista, en un momento en el que los miembros de ese movimiento eran conocidos en Europa y en América por sus atentados contra figuras públicas.

Regresando al tema en comento...

¿Y qué si no se paga?

La crisis que se vive hoy en día ha resucitado un debate que brota cada vez que un país pasa por dificultades a la hora de pagar su deuda soberana. La cuestión de la llamada DO parece clara pero ni mucho menos lo es.

Hasta el siglo actual, considerar ilegítima una parte o el total de una deuda estatal se daba con cierta frecuencia, pero parece que cada vez es más difícil pulsar el botón del pánico. La crisis de deuda europea así lo ha puesto de manifiesto: Países al borde del ahogamiento que han preferido sacar la tijera de la austeridad, con sus dramáticas consecuencias sociales, antes que plantarse y afirmar que parte de su deuda era un engaño. Lo más parecido que se ha visto es el rechazo de Islandia a abonar las deudas de sus bancos. ¡Se acordó que no se pagarían y no se pagaron!

Las bancarrotas de los estados y los impagos de deuda se han producido desde hace siglos. Malas gestiones, derroches de dinero, guerras eternas que absorbían recursos estatales e inversiones de dudosa rentabilidad solían ser los principales motivos que obligaban a los países a decirle a sus acreedores que no podían pagar. Realmente, esos impagos se debían a la imposibilidad técnica de abonar las deudas.

Otra cosa distinta es no querer pagar las deudas. Eso se empezó a producir en siglo XX, cuando en diversos momentos algunos estados se negaron a pagar una parte o la totalidad de las deudas que habían contraído con el exterior. Un ejemplo es la Rusia bolchevique en 1918,- la URSS se formaría hasta 1922-, que rehusó pagar las deudas de la Rusia zarista al considerarlas ilegítimas; también en 1923, Costa Rica se negó a pagar una deuda contraída por el presidente y dictador saliente Tinoco a título personal y que el Royal Bank of Canada le reclamaba al conjunto del país.

Las dictaduras cleptocráticas africanas y latinoamericanas que durante décadas han enriquecido al dictador de turno y a su camarilla, son los primeros candidatos a que su deuda, contraída a menudo a título personal, no deba ser asumida por los sufridos ciudadanos una vez el país ha conseguido librarse de ellos. También sociedades democráticas han acabado recurriendo a los postulados de Sack al ver que ciertas deudas generadas en el pasado y que empezaban a pesar en el presente distaban mucho de seguir los criterios legítimos de una deuda.

El economista británico John Maynard Keynes enunció una conocida frase: “Si un ciudadano le debe mil libras a un banco, el ciudadano tiene un problema. Si le debe al banco diez millones de libras, quien tiene un problema es el banco.”

Así, por analogía, si es un país pobre quien le debe a uno rico, el país pobre tiene un problema. En cambio, si quien debe al rico es todavía más rico, es el rico quien tiene el problema.

A pesar de la claridad de las bases de la ilegitimidad de la deuda, en muchos casos, bien en países que realizaban una transición de dictadura a democracia como en países que ya tenían una tradición democrática consolidada, ha temblado el pulso de cara a afirmar que su deuda nacional es odiosa, y han acabado pasando por el aro de las fuerzas económicas internacionales, terceros estados u organizaciones internacionales que les “invitaban” a no poner de nuevo a cero el contador de la deuda. En el mundo contemporáneo nada es fácil ni sencillo.

Así, cuando varios países latinoamericanos realizaron su transición en los años ochenta de dictaduras a democracias, a pesar que podían haber repudiado la deuda de los regímenes anteriores,- el Derecho Internacional les habría dado la razón-, no lo hicieron y se acogieron a una reestructuración de deuda patrocinada por EE. UU. y el Fondo Monetario Internacional,- FMI-. No renegar de las cargas anteriores acabaría siendo determinante en el aspecto económico, y lastraría poderosamente a todo el conjunto de Latinoamérica en lo que se ha denominado como la “década perdida”.

Los motivos que llevan a los países con DO a agachar la cabeza y seguir pagando religiosamente son intrincados, aunque a menudo tiene que ver con el peso económico del acreedor de dicha deuda.

La Guerra Fría ha tenido mucho que ver en esto. Los países cuyas deudas provenían del lado occidental, especialmente EE. UU., se vieron en un serio problema cuando se convirtieron en democracias. ¿Dejar de pagar y enfadar a los EE. UU., al FMI, al Banco Mundial,- BM-, y demás o seguir pagando y tenerlos de su lado?

Un caso reciente en el que se aceptó una gran parte de la deuda como DO se dio en el 2003, cuando el gobierno iraquí, sucesor al de Saddam Hussein, propuso una quita del 80%, especialmente con países occidentales, al considerar que la deuda era del régimen anterior y contraída en su mayoría durante la guerra de ocho años con Irán,- 1980-1988-. Dicha reducción,- estimada en unos US$80,000 millones-, fue apoyada por EE. UU. en una clara maniobra geoestratégica. Un Irak sin apenas cargas y cuyos rendimientos del petróleo no fuesen para pagar deudas era muchísimo más útil para los intereses de EE. UU. que un Irak sepultado en pagos millonarios. ¡Todos los acreedores aceptaron!

También ha habido momentos en los que países del Sur han conseguido declarar su DO a pesar de las presiones del Norte y de su omnipresente emisario para estos casos, el FMI. En el 2008, el Presidente de Ecuador, Rafael Correa, argumentó que el 70% de la deuda soberana del país era ilegítima, y que por el bien del país no se podían estar empleando año tras año enormes cantidades del presupuesto, incluyendo réditos del petróleo, a pagar una deuda que lastraba al país. Así, a pesar de las presiones del FMI y del BM, decretó la suspensión del pago de un 70% de la deuda nacional, además de expulsar del país a los enviados del FMI a Quito.

En Grecia, desde los primeros años del siglo XXI, el gobierno conservador estuvo durante dos legislaturas emitiendo bonos y falseando las cifras de deuda y déficit público para así cumplir los requisitos de estabilidad impuestos por la Unión Europea,- UE-. En esta tarea de camuflaje por los mercados internacionales, Grecia contrató los servicios de la conocida asesora financiera Goldman Sachs. En el año 2002, el vicepresidente de la firma americana en Europa era Mario Draghi. Siete años después, en el 2009, los conservadores son vencidos en las elecciones griegas por los socialistas de Yorgos Papandreu. El nuevo gobierno, al destapar el fraude del gobierno anterior, abriría la caja de Pandora,- ¡nada bueno surge de esta famosa caja!-. Las cifras del gobierno conservador estimaban en un 3,7% el déficit público, una cifra que aunque un poco alta, era aceptable y daba margen de actuación; los socialistas acabaron demostrando que las cifras reales estaban bastante lejos de ese 3,7%, ya que el porcentaje real de dicho déficit era de un 12,7%, un dato que ponía directamente a Grecia al borde del precipicio.

En cuanto se destapó ese nuevo dato, la calificación de la deuda griega se desplomó y los nuevos préstamos empezaron a tener unos intereses desorbitados.

Puesto que el estado griego no podía endeudarse con ese 12,7% de déficit y menos con semejantes intereses, tuvo que recurrir pidiendo rescate a la UE y al Banco Central Europeo,- BCE-, cuyo presidente entonces era el mismo Mario Draghi. Una avalancha de millones de euros llegó entonces a las arcas griegas, pero solo para pagar la desmesurada deuda que Grecia tenía. A cambio, el estado heleno tendría que hacer algunos “ajustes” para reducir su déficit, que en realidad se convirtieron en leoninos recortes de todo tipo de servicios públicos y sociales. ¡La última bala que pudo usar Grecia para salir de la crisis fue a su pié!




CELEBRANDO TRAS EL REFERENDUM



 ¿Podía en 2009 declarar Grecia la ilegitimidad de la deuda de los gobiernos anteriores?

Si se responde a las tres condiciones que establece Sack para declarar una DO, parece ser que la deuda griega cumple dichas características. Se han formado varios grupos de trabajo de cara a auditar los acreedores de la deuda griega, las cantidades y a qué se ha destinado ese dinero. Desde 2009 que empezaron los trabajos, nada más se ha vuelto a saber. A esas alturas parece que ya era demasiado tarde. Grecia bien podía haber rechazado pagar semejante despropósito financiero, pero ni el FMI, defensor de la desregulación y la financiarización de la economía, ni el BCE, guardián de la estabilidad del Euro, muy afectado por las deudas de los países periféricos, ni Alemania, el mayor acreedor de los griegos, tenían la intención de perdonarle los pecados a Atenas. Una vez más, el peso internacional se hace presente y el “vos verás lo que hacés” puede más que el Derecho Internacional.

En Grecia hasta se llegó a constituir una comisión de expertos internacionales para auditar la deuda pública helena. La denominada “Comisión de la Verdad sobre la Deuda Pública”, cuyo fin es determinar si la deuda contraída por el estado heleno es legítima o no.

El informe no puede ser más explícito al respecto: “Toda la evidencia que presentamos en este informe muestra que Grecia no sólo no tiene la capacidad de pagar esta deuda, si no que, tampoco debe pagarla” porque, según alega dicha comisión, vulnera los “derechos humanos fundamentales de la población griega” y, por tanto, “llegamos a la conclusión que Grecia no debería pagar esta deuda porque es ilegal, ilegítima y odiosa”. En concreto, estos expertos afirman que Grecia no debe pagar la deuda contraída desde 2010 a 2015.

La Presidente del Parlamento griego, Zoé Konstandopulu, afirmó que Grecia “no puede sentirse obligada” a pagar la deuda porque no es responsable de ella. Los primeros resultados analizan el período comprendido desde la firma del primer rescate con las instituciones, la Comisión Europea,- CE-, el BCE y el FMI en 2010 hasta la actualidad, aunque el objetivo de la comisión es “analizar el crecimiento de la deuda pública griega desde la década de 1980”.

El comité considera que Grecia ha sido y es aún víctima de un ataque premeditado y organizado por el FMI, el BCE y la CE. Esta misión violenta, ilegal e inmoral tiene como objetivo exclusivamente trasladar la deuda privada al sector público.

El pasado día 5 del presente mes y año, Grecia realizó un referendum que, dio como resultado un rotundo rechazo a las condiciones del rescate propuesto por la UE, el FMI y el BCE.

El motivo de su celebración fué la imposibilidad de llegar a un acuerdo en las negociaciones entre el gobierno griego y sus acreedores antes de finales de Junio del 2015. El referendum, que fué el primero desde 1974, y el único en la historia griega moderna que no se refiere a la forma de gobierno, fue anunciado por el primer ministro griego Alexis Tsipras a primera hora del 27 de  Junio del 2015 y ratificado por el Consejo de los Helenos al día siguiente.

En Abril de 2015, la idea de la consulta fué planteada por el primer ministro Alexis Tsipras, siendo inmediatamente criticada por el presidente del Eurogrupo, Jeroen Djisselboem, entre otros. A pesar de ello, finalmente el gobierno griego anunció el 27 de Junio del 2015 la realización del referendum, inicialmente previsto para principios de Julio de 2015, y en el que se consultaría la decisión de aceptar o no la continuación del plan de rescate propuesto por la Cumbre de la UE, el BCE y el FMI.

Con el resultado de este referendum, Tsipras ha resultado fortalecido y la UE sabe que debe negociar con cuidado un eventual acuerdo con Grecia.

¡EE. UU. y su progenitora Inglaterra, ríen entre bastidores por una eventual caída de la Eurozona!
¡Rusia y China también ríen, aunque por razones diferentes!

¡Rusia llega al extremo de ofrecer un salvavidas a Grecia en caso de no llegar a un acuerdo con la UE!

¡A todos estos países adversarios económicos les interesa ver una Eurozona debilitada y cayéndose, sin importar si es en forma estrepitosa o de a poco, muriendo entre suaves quejidos!

¡La salida de Grecia de la Eurozona podría causar un efecto dominó, haciendo que, la misma se derrumbe como un castillo de naipes!



¡Saque el lector sus propias conclusiones!



DOM 12 JUL 15

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