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domingo, 17 de enero de 2016

EL CHAMIZAL SALVADOREÑO





ISLA CONEJO EN EL GOLFO DE FONSECA





Estando en México, D. F., el mes de Enero del año 1976, servidor ha escuchado un chiste que tuvo buena acogida entre el público que asistía al famoso Teatro Blanquita. Así, un un personaje vestido pobremente, con apariencia de estar muy borracho, exclamando a gritos,- con fuerte y exagerado acento chilango-:

“!Que nos devuelvan El Chamizal! ¡Que nos devuelvan El Chamizal!” “!Que nos devuelvan El Chamizal!”

El compañero de actuación le respondió:

“!Pero si ya nos lo devolvieron!”

Y el primero acotó tajantemente:

“!No, pos si yo soy pocho”!

Al instante el público estalló en carcajadas.




EL CHAMIZAL



Según entendimiento de servidor,- favor corregir si se cae en yerro-, “chilango” es el adjetivo de uso coloquial para el originario del D. F. y, “pocho” es el apelativo que los mexicanos dan a los “chicanos”, hijos de mexicanos nacidos en los Estados Unidos de América,- EE. UU.-, y a los que han emigrado hacia dicho vecino del norte.

Al instante, han acudido en aquel momento a la memoria de servidor, las líneas que había leído unos años antes en el Libro del Año de la Enciclopedia Británica de 1967. En dicho artículo, aparecía la imagen del Presidente Lyndon Baines Johnson,- EE. UU., y del Presidente Gustavo Díaz Ordaz,- México-, al momento de éste recibir en devolución el territorio de El Chamizal, el cual volvía a ser de México... prácticamente un siglo después.

Entre 1852 y 1864 se dieron lluvias torrenciales en la región que provocaron inundaciones e hicieron que el cauce del Río Bravo se desplazara lenta y gradualmente al sur. Como resultado, una zona conocida como El Chamizal, quedó en la parte norte del río y de facto pasó a jurisdicción de EE. UU.

Años atrás, al perder México la guerra contra EE. UU. y con ello más de la mitad de su territorio, en el Tratado de Guadalupe-Hidalgo, que puso fín al conflicto bélico, se estableció que la frontera entre ambos países, en particular con el Estado de Texas, sería el Río Bravo.

El conflicto diplomático entre México y EE. UU. por los terrenos de El Chamizal se prolongó por casi cien años, siendo iniciado durante la estancia del Presidente Benito Juárez en Paso del Norte.

La disputa entre ambos países por El Chamizal, concluyó el 14 de Enero de 1964 al entrar en vigor la Convención firmada por los presidentes Adolfo López Mateos,- México-, y John Fitzgerald Kennedy,- EE. UU.-, pero no sería hasta el 28 de Octubre de 1967 cuando los presidentes Gustavo Díaz Ordaz y Lyndon Baines Johnson se reunieron en Ciudad Juárez, sobre la nueva línea divisoria, para efectuar la ceremonia de transferencia física de ese territorio a México.

México recibía aproximadamente 333 hectáreas de territorio que serían forestadas para convertirlas en el Parque Federal El Chamizal que hoy disfrutan miles de fronterizos.

Tal vez México no hubiera reclamado nada a los EE. UU. si el Presidente Benito Juárez no hubiera llegado a El Paso del Norte durante la intervención francesa. Sin embargo, Juárez decidió reclamar los terrenos por la vía diplomática y el secretario de Relaciones Exteriores, Sebastián Lerdo de Tejada ordenó al embajador de México en EE. UU. iniciar las gestiones en Washington con ese fin.

El reclamo fué ignorado por el gobierno estadounidense, pero Lerdo de Tejada le daría continuidad cuando él mismo fue presidente de México.

No se entra en detalles para no causar aburrimiento en el lector, aunque la historia,- a parecer propio-, es entretenida.

Una vez despejados los terrenos que pasarían a México y limpiado el derecho de vía del nuevo cauce, se trazó oficialmente la nueva línea divisoria.

El personal técnico de las dos secciones de la Comisión Internacional efectuó una visita de estudio a la ciudad de Los Ángeles, California, a fin de conocer el cauce revestido del río Los Ángeles y el sistema de cauces de alivio de avenidas que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EE. UU. construyó y opera en esa ciudad. El cauce del río Los Ángeles sirvió como modelo para el diseño del cauce de El Chamizal.



PRESIDENTES JOHNSON Y LOPEZ MATEOS



Se dió una nueva demarcación de la línez divisoria internacional, lo cual quedó formalmente consignado en el Acta número 228 de la Comisión Internacional de Límites y Aguas, de fecha 19 de Octubre de 1967.

Después de la demarcación de la nueva línea divisoria y de la transferencia formal de los terrenos, se procedió a la construcción del nuevo cauce revestido de concreto y de los puentes sobre el mismo, siguiendo el trazo aprobado en el acta respectiva.

El 28 de Octubre de ese año los presidentes Gustavo Díaz Ordaz y Lyndon Baines Johnson se reunieron sobre la nueva línea divisoria para efectuar la ceremonia de transferencia de dominio eminente de los terrenos adjudicados a México en cumplimiento del Laudo emitido en 1911 a favor de los mexicanos y que hasta ese momento sería respetado por EE. UU.

Junto con el territorio, fueron entregados los actuales edificios de Recaudación de Rentas, incluyendo su escalera eléctrica y algunas instalaciones que actualmente utilizan y son propiedad de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y de la Preparatoria de El Chamizal.

Viniendo al Estado de El Salvador:

Acá se ha estado viviendo una situación parecida a la de El Chamizal. Sin embargo, es de destacar que, acá la actitud del gobierno parece ser la de estar “durmiendo el sueño de los justos”.

Esta expresión de origen griego, originalmente hacía referencia a quien dormía en forma muy tranquila, porque no tenía cargos de conciencia, o sea alguien que como ha llevado una vida ética, moral, nada lo perturba.

Hoy día, esa expresión se aplica en otro sentido, en vez de a personas, se aplica a cosas,- por ejemplo a un proyecto o tarea-, cuando se quiere decir de ellas que están trancadas, dejadas de lado, “durmiendo” en el cajón o escritorio de alguien, sin lograr avance alguno.

A intervalos, desde el año 2006 se ha venido observando la disputa que se vive y reaviva con los vecinos de Honduras, con quienes supuestamente ya se habían arreglado los problemas limítrofes. ¡Cada vez que los problemas internos se caldean, se saca el tema de la Isla Conejo a modo de cortina de humo!

El Estado de El Salvador ha venido reclamando a Honduras, sosteniendo que la Isla Conejo pertenece a aquél. En 1992, la Corte Internacional de Justicia determinó los límites de la frontera entre El Salvador y Honduras. La Isla Conejo es más bien un islote que se encuentra a escasos 600 metros de la costa de Honduras en el Golfo de Fonseca, con una superficie menor a los 4 mil metros cuadrados.

Este asunto salió a debate, por primera vez, desde 1992, como ya ha sido señalado, debido a que la Fuerza Armada de El Salvador, durante la administración de Elías Antonio Saca, publicó en el año 2006, en su Libro Blanco sobre la Defensa Nacional, de una manera explícita,- incluyendo un mapa de la zona-, la afirmación que la Isla Conejo pertenece a El Salvador. Saca apoyó esta postura poniendo en riesgo todos los proyectos bilaterales con Honduras que hasta ahora están suspendidos por decisión hondureña. En efecto, el Congreso de Honduras planteó el 18 de Octubre de 2006, a partir de lo publicado en el Libro Blanco de Defensa de El Salvador, no negociar proyectos bilaterales que incluyen carreteras y represas con el Estado de El Salvador.

En Julio de 1969, Honduras y El Salvador libraron una guerra, rompiendo relaciones entre ambos, pero en Octubre de 1980 consintieron la paz con la mediación de la Organización de Estados Americanos,- OEA-. Este Acuerdo de Paz se suscribió en el medio de la Guerra Civil Salvadoreña, antecedida de un ambiente altamente tenso y de enfrentamiento, aunado a una alta conflictividad en toda la región.

El 11 de Diciembre de 1986, ambas naciones decidieron llevar el diferendo a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, con sede en Holanda. Desde entonces los hondureños volvieron el tema una prioridad nacional, mientras el Estado de El Salvador se veía abrumado por su guerra interna. En Septiembre de 1992, la Corte Internacional de Justicia de La Haya falló y definió los límites fronterizos entre los dos países: El Tribunal concedió a Honduras el 62 por ciento de los territorios en disputa.

El 11 de Septiembre de 2002 se vencía el plazo de diez años para solicitar la revisión del fallo de la Corte Internacional de Justicia. Tristemente, el Gobierno del Estado de El Salvador, haciendo uso de la fama que acá todo se deja para el último momento, pidió la revisión de la sentencia a última hora y sólo por uno de los seis sectores que estaban en disputa. Se presentó una revisión solamente por el bolsón del Goascorán.

El 18 de Diciembre del 2003 fué denegada en La Haya la revisión salvadoreña en referencia, en parte, según algunos actores locales e internacionales, por la misma desidia y flojedad con que se manejó todo este propósito.

Por momentos, se cae en los dimes y diretes con los vecinos hondureños.

Los historiadores hondureños y libros antiguos de geografía de Honduras siempre habían reconocido que el islote en disputa era de los salvadoreños.

¿Cómo se ha llegado a esto?



ISLA CONEJO



Se dice extraoficialmente que el islote está ocupado por Honduras desde 1969, después de la Guerra del Fútbol. Las disputas territoriales con los hondureños tienen casi 180 años de vigencia, desde la ruptura de la Federación Centroamericana.

¡Honduras se sentía agredida! Era el año 1845 y las tropas dirigidas por el general Francisco Ferrera ocupaban la zona oriental de El Salvador. Habían pasado cuatro años desde que la República Federal de Centroamérica estaba fragmentada en seis repúblicas que se mantenían constantemente en guerra. Los hondureños, sin embargo, querían “establecer la paz para que quede asegurada la tranquilidad” con el gobierno de José Eufrasio Guzmán,- relevo del general Francisco Malespín que un año más tarde iba a ser decapitado por un grupo de campesinos mientras planeaba una invasión para recuperar la presidencia-, a cambio pedían: Quedarse con los pertrechos de guerra que Malespín depositó en el país vecino “en pago de los costos y perjuicios que le ha originado la agresión del ejército salvadoreño” y una indemnización de 100 mil pesos en oro y plata; o si no que se le cediera el Departamento San Miguel. ¡La propuesta fué rechazada!

¡El apetito territorial no iba a quedarse sin más! En 1861 se da la primera disputa de manera formal entre municipios como: Arambala, Torola, Perquín, Polorós y San Fernando; contra los hondureños Opatoro, Santa Elena, Similatón y Colomoncagua. El árbitro fue el presidente nicaragüense General Joaquín Zavala. Tres años más tarde fué nombrada una comisión para estudiar en su totalidad los dilemas fronterizos, que fijó los límites desde el Golfo de Fonseca hasta el Cerro Brujo,- común entre los tres países-. El convenio fué llamado “Letona – Cruz”.

Francisco Cruz,- representante hondureño para resolver las cuestiones limítrofes-, en 1885 explicaba a la Comisión Legislativa lo que había provocado las diferencias territoriales y cómo le era imposible anexar localidades que nunca habían pertenecido a su país: El expresidente Marco Aurelio Soto donó terrenos de Dolores a Opatoro,- que hacía más de 100 años estaban en manos salvadoreñas dentro de Polorós-, para hacerle la guerra al entonces presidente Rafael Zaldívar. Lo mismo hizo con tierras ubicadas en Arambala y Perquín. “Aquel,- Soto-, encontraría en Opatoro y Santa Elena excelentes soldados que en ocasión dada pelearían por su propio interés si se les proporcionaban terrenos ajenos cuya posesión anhelaban”.

Los pormenores del convenio no fueron ratificados por Honduras, por lo que el litigio continuó desde 1885 hasta 1941, con intentos para firmar una delimitación territorial satisfactoria para ambos países. En 1888, por ejemplo, se designó otra comisión integrada por Manuel Morales y Santiago Barberena para continuar con el mismo trabajo que habían hecho en Polorós y Opatoro, Francisco Cruz y el General Lisandro Letona. En 1962,- 77 años después del primer convenio-, se establece el Convenio del Amatillo en el que acuerdan integrar una comisión de estudios encargada de “elaborar un proyecto base y procedimientos” que debía lograr un “tratado en el que se establecerán los órganos, principios, normas y procedimientos adecuados para solucionar las cuestiones limítrofes entre ambos estados”. Una vez en vigencia el pacto, cada parte nombró a su comisión, las que trabajaron al año siguiente en las formas y delimitaciones que hacían justicia a cada país. El Estado de El Salvador firmó el resultado del trabajo en 1968; Honduras, hasta el 27 de Noviembre de 1970.

El 14 de Julio de 1969 el ejército salvadoreño lanzó un ataque contra la frontera hondureña, que no pudo resistir mucho tiempo y terminó cediendo al avance de los soldados enemigos. La “Guerra del Fútbol”,- llamada así por el corresponsal polaco, Ryszard Kapuscinski, debido a que estaba próxima la celebración del mundial de 1970 y es conocida la rivalidad deportiva entre ambos países-, no duró más de cuatro días gracias a la intervención pronta de la OEA.

El efímero conflicto despertó lo que durante mucho tiempo había estado dormido: La disputa por las aguas del Golfo de Fonseca. Cuando la Guerra de las Cien Horas, los soldados nacionales ocuparon la Isla Conejo como parte de lo que desde mediados de 1800 se consideraba suelo salvadoreño. Cuando las armas se guardaron, sin embargo, desocuparon el territorio insular que inmediatamente fué ocupado por los uniformados hondureños desde 1969,- diversas tesis académicas señalan que la ocupación inició en 1983, cuando la élite militar salvadoreña le cedió a la hondureña el islote para que impidiera el tráfico de armas que llegaban a manos de la insurgencia-.

Con los militares hondureños ocupando la Isla Conejo, los dos países desarrollaron más procesos de diálogo para hallar una salida a los conflictos territoriales; esta vez fueron a EE. UU. para continuar con la disputa por la “delimitación terrestre, insular y marítima” que había comenzado en 1845 con las intenciones de anexar a San Miguel. El encuentro en Washington llevó a la firma del Tratado General de Paz, suscrito en Lima, Perú, en 1980. El acuerdo contiene consentimientos mutuos en las delimitaciones de siete fronteras terrestres, además del establecimiento de una “comisión mixta de límites” que debía determinar seis sectores en los que hubo desacuerdos, así como “la situación jurídica de las islas y los espacios marítimos”.

La comisión se reunió unas 43 veces en cinco años, pero lo único que acordó fué llevar las diferencias a la Corte Internacional de Justicia. Y el caso llegó al organismo en 1896 y terminó en 1992 con un resultado favorable para Honduras: Le cedió la Isla El Tigre mientras Meanguera y Meanguerita regresaba a propiedades salvadoreñas. En ningún momento el fallo se refiere a la Isla Conejo como propiedad salvadoreña u hondureña. Jamás salió a flote como motivo de la disputa.

Es necesario, sin embargo, viajar hasta 1917 cuando Nicaragua y El Salvador acudieron al primer tribunal internacional de justicia en todo el mundo, a la Corte Centroamericana de Justicia,- CCJ-. El primero intentaba cederle un amplio espacio a EE. UU. para que construyera un canal interoceánico y estableciera una base militar en el Golfo de Fonseca; el segundo se opuso categóricamente. La instancia regional falló a favor de los reclamos salvadoreños a la vez que establecía los límites insulares de las tres naciones: “Sus principales islas: El Tigre, Zacate Grande, Gueguensi, Exposición, Islotes de Sirena, Verde, Violín, Garrobo, Coyote, Vaca pertenecen a Honduras; Meanguerita, Conchaguita, Punta Zacate, Martín Pérez y otros islotes pertenecen a El Salvador.”

En 1992 el Estado de El Salvador había perdido unos 76.2 kilómetros cuadrados de un total de 303.8 kilómetros cuadrados, en el río Goascorán, por lo que en 2002 pidió la revisión de la sentencia pronunciada en La Haya. Honduras se había basado para reclamar la desembocadura del río en un mapa encontrado en el Museo Naval de Madrid, España.

Después del veredicto de 2002 el tema permaneció aletargado hasta que en 2006, en la Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, el Estado de El Salvador presentaba el Libro Blanco de las Fuerzas Armadas en el cual incluía como territorio salvadoreño a la Isla Conejo. Dos años más tarde la disputa fue reavivada.

Actualmente es conocido que la Isla es el blanco de las peleas, incluso ambos países están dispuestos a llevar el tema a una corte internacional.

Entre bastidores se ha sabido que, EE. UU. ha dicho a Honduras que el problema de esa isla debe ser “resuelto” a la brevedad, pues de ser contínua la negativa de Honduras a devolverlo, EE. UU. tendrá que tomar parte y, “ya ustedes saben de parte de quien estamos”, haciendo alusión a su apoyo al Estado de El Salvador.

¿Por qué tanta lentitud para resolver este problema de una vez por todas?



¡Saque el lector sus propias conclusiones!



José Roberto Campos hijo
DOM 17 ENE 16

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