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sábado, 1 de marzo de 2014

¿EL SALVADOR DIVIDIDO EN DOS?



 “¿EL SALVADOR DIVIDIDO EN DOS?”



Un amigo de servidor le ha comentado que, en el anterior escrito de éste, el final era decepcionante y demasiado conciliador, al mismo estilo de la institución privada sin fines de lucro del Estado de El Salvador que era criticada en dicho artículo.

También ha mencionado que, quedaba en evidencia que, el estilo de redacción de servidor era una mera trampa dialéctica y que era un sofismo lo expuesto.

Servidor gusta mucho de ser criticado, pues ello le motiva a buscar permanente mejora. De parte propia se ha cavilado mucho sobre lo arriba señalado. .......... Es muy probable que la redacción sea la propia de una trampa dialéctica, lo cual no debe ser considerado malo per se.

La verdad es que, el uso de la dialéctica, de entrada implica un razonamiento bastante aceptable,- por no decir bueno-, basado en una serie de silogismos adecuadamente concatenados. Ahora, llegar al uso de la trampa en la dialéctica, debe ser tomado como un gran halago pues, lograr que en el derecho,- solo por citar un ejemplo-, un Juzgador de Segunda Instancia resuelva ha lugar según lo solicitado por el impetrante en un proceso de apelación o alzada es un gran honor; ya no se diga si al impetrante se le resuelva ha lugar un recurso de casación. Todo, gracias a la dialéctica y a la trampa dialéctica.

Es que, precisamente, gracias al uso de la dialéctica y de la trampa dialéctica, se logra demostrar la falsedad o veracidad de ciertas proposiciones, tal como el caso de la prueba “ab absurdo”, donde se logra demostrar que algo sí existe o no existe, precisamente por el hecho que su no existencia o sí existencia sería un total absurdo. Esta prueba es muy utilizada en la geometría y en ciertas otras ramas de la matemática. Y, lo más importante, es que estas verdades así obtenidas se vuelven axiomas,- esto es, verdades incuestionables-.

Otro caso realmente importante para el uso de la dialáctica y la trampa dialéctica es precisamente en la demostración de la existencia o no existencia de un ser superior.

Dice un autor: “Meditar sobre la existencia o no existencia de Dios, y concluir que sí existe o no existe, es tan maravilloso como concluir que no existe o sí existe.”

Maravilloso, ¿no?

Para llegar a esta conclusión también se utiliza la dialéctica,- sea con trampa o sin trampa-.

Otro gran ejemplo de la aplicación de la dialéctica y de la trampa dialéctica involucrada en dicha aseveración:

“El enemigo de mi enemigo es mi amigo”

Según esta afirmación, una persona en conflicto, a fín de asegurar su seguridad, tranquilidad y superviviencia, es bueno que se vuelva amigo del enemigo de su enemigo. De primas a primeras parece inobjetable esta aseveración.

Pero, .......... ¿qué sucede si alguien se vuelve amigo de otro que es enemigo de un amigo de ese alguien? O, .......... ¿qué pasa si el enemigo del propio enemigo es amigo de otro enemigo? ¿Aplicaría el principio del “amigo de mi enemigo es mi enemigo”? Y si es asi, ¿qué principio tiene más peso? ¿Cómo se aplica, en estos casos, la simplificación de términos? Y si se le toma como amigo por ser enemigo del enemigo y después se tiene una pelea con éste, ¿deberá hacerse amigo de quien era el enemigo? Qué relación vale más?

Iguales razonamientos dialécticos, con trampa incluida, pueden darse respecto de la siguiente aseveración:

“Un viajero en el tiempo regresa al pasado y conoce a quien será su padre cuando éste está pequeño y le da muerte accidentalmente. ¿Cómo es posible que pueda el viajero entonces haber nacido en el futuro?”

Lo anterior es la dialéctica por la cual el genio Stephen Hawking llega a la conclusión que el viaje en el tiempo es imposible. Amén que tampoco se ve en la actualidad grupos de turistas del tiempo,- según este genio británico-.

Pero lo anterior no significa que el viaje en el tiempo sea imposible. Es solamente que usando correctamente la dialéctica, este caballero llega a su propia conclusión.

Ahora, caer en el sofisma ya es otra cosa, porque el sofisma implica también una gran dosis de charlatanería, pues lo único que pretende es hacer ver como verdadero lo que es falso.

Los juzgadores no caen en este juego facilmente,- al menos los jueces decentes-, pues las reglas del derecho lo impiden. Ahora bien, quienes sí son fáciles víctimas del sofismo son las masas víctimas de los discursos de los políticos.

Esto lleva al siguiente punto:

Esta mañana, servidor charlaba por el medio de las redes sociales con su muy amada y linda amiga Belem, precisamente sobre la aparente polarización en la que parece estar inmerso el Estado de El Salvador, ante la época electoral que se está viviendo.

Ella hasta ha llegado a comentar que, se había sentido tentada a cerrar su cuenta en las redes sociales, porque mucha gente intolerante que no comparte sus pensamientos políticos, le reclamaba o le hacían comentarios fuera de lugar.

Pero, .......... ¿está El Salvador realmente dividido?

Servidor se toma la tarea de razonar:

En esta segunda ronda electoral, hay dos partidos que tienen sendos apoyos de la población, por lo cual se llega al atrevimiento de aseverar,- de parte de ciertos grupos maliciosos-, que el país está polarizado.

Cada uno de los institutos políticos que van de nuevo a la contienda electoral este próximo Domingo 9 de Marzo, ¿tienen masas de seguidores homogéneos?

Realmente, no. Dentro de cada grupo de seguidores hay hombres, mujeres, ancianos, niños, jóvenes, minusválidos, gente de gran poder económico, gente pobre, gente de origen rural, de origen urbano, etc. Esto es, las masas de seguidores no son homogéneas, mas bien heterogéneas. Las derechas hasta se han burlado sobre el hecho que las izquierdas son apoyadas por grupos de homosexuales, como si estas personas no tuvieran derechos políticos.

Una vez pasada la nueva ronda electoral, ¿continuará el país polarizado?, ¿dividido en dos pueblos?, ¿unos en pro del gobierno electo y otros en contra del mismo?

La respuesta es negativa, de lo contrario, el nivel de popularidad de un presidente se mantendría a lo largo del tiempo durante todo el período que durara la presidencia de él. Por otra parte, el complemento de dicho índice,- el grado de impopularidad sería también estático durante el mismo lapso-.

Así, lo único que se puede aseverar es que, los seguidores del partido político perdedor en la siguiente ronda electoral pasarán tristes y alicaídos unos días; la dirigencia del partido perdedor dará el conocido discurso en el que habrá de reconocer la victoria del oponente a regañadientes, alegando que serán una oposición constructiva; los seguidores del ganador celebrarán por lo alto y la dirigencia del instituto político ganador querrá dar la impresión de ser realmente magnánima.

Pasados unos días, luego de la toma de posesión, todo cae poco a poco en la rutina y en realidad se comprueba que el Estado de El Salvador no está dividido ni polarizado. Quienes aseveran lo opuesto, son los realmente interesados en que la realidad sea percibida de dicha manera, a fín de restar importancia al triunfo del ganador.

A estas conclusiones llega servidor, usando la dialéctica,- esperando no sea percibida trampa dialéctica alguna-, mas no cayendo en el sofisma o sofismo.



¡Saque el lector sus propias conclusiones!



SAB 01 MAR 14


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