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domingo, 28 de diciembre de 2025

APUNTES SOBRE UN IMPERIO RECIENTE

 


ADOLF HITLER CUANDO NIÑO


Al frente del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán –NSDAP, por sus siglas en alemán y conocido como Partido Nazi– el 30 de enero de 1933 fue designado Adolf Hitler como canciller de Alemania. Éste, guiado por ideas racistas y autoritarias, abolió las libertades básicas. El Drittes Reich –Tercer Imperio o Tercer Reich– implantado por él, se volvió un estado policial, en el que las personas podían ser sometidas arbitrariamente al arresto y al encarcelamiento. ¡El disenso y la oposición no eran aceptados!

 

Hitler en sus primeros meses comenzó una política de sincronización forzando a las organizaciones, partidos políticos y gobiernos estatales a alinearse con los objetivos nazis y a colocarse bajo el dominio del partido. La cultura, la economía, la educación y la ley quedaron bajo absoluto control.

 

A mediados de julio de 1933, el NSDAP era el único partido político permitido en Alemania. La voluntad del Führer –Líder, como se hacía llamar Hitler– se convirtió en la base de la política de gobierno. ¡Hitler era amo y señor del Tercer Reich!

 

*                    *                    *

 

La participación de Alemania en la Gran Guerra –Primera Guerra Mundial– fue motivada por un sistema de alianzas –apoyo a Austria-Hungría–, el deseo de expansión imperialista y económica, y el temor al cerco por parte de la Triple Entente.

 

El asesinato del archiduque heredero del Imperio Austro–Húngaro, Francisco Fernando, en Sarajevo en 1914, fue el detonante que llevó a Alemania a activar su maquinaria militar en apoyo a este aliado contra Serbia, lo que escaló el conflicto con Rusia y Francia. Pero, ¡esa es otra historia!

 

La guerra fue un desastre para Alemania y luego de su derrota se le impuso onerosas reparaciones de guerra establecidas en el Tratado de Versalles de 1919. Esas severas condiciones económicas, sumadas a la pérdida de territorios, desmilitarización y la cláusula de “Culpa de la Guerra”, paralizaron la economía alemana y fomentaron inestabilidad política.

 

Alemania no logró cumplir con los pagos, y dentro de un contexto de hiperinflación en 1923, el Ruhr –Alemania– fue ocupado por Francia y Bélgica –cobro forzoso vía carbón y hierro– empeorando la situación económica alemana.

 

Al hacerse con el poder, Hitler suspendió los pagos en 1933. Ya en su campaña política se había encargado de endulzar el oído del pueblo alemán, diciendo a éste lo que quería oír: “haría grande de nuevo a Alemania” y “devolvería la gloria a Alemania”.

 

Según Hitler, los responsables de los males de Alemania eran los vencedores de la Primera Guerra Mundial y la población judía alemana –misma que ostentaba un gran poder económico–. Lo malo que acontecía en Alemania era culpa de los enemigos externos y… de los judíos. Así, responsabilizó a un grupo étnico extranjero de los males propios y… ¡el pueblo alemán lo creyó!

 

Por supuesto, ese grupo étnico debía ser expulsado del territorio nacional por ser el causante de los males de Alemania. Entonces, mediante la promulgación de las Leyes de Núremberg en 1935, se quitó la ciudadanía alemana a los judíos y por su nuevo status de inmigrantes ilegales, debían ser expulsados de inmediato. De esa forma, se coadyuvó en la recuperación del honor y orgullo del país. ¡Se estaba haciendo grande a Alemania de nuevo!

 

Curiosamente, Hitler era un inmigrante por haber nacido en Braunau am Inn, Austria–Hungría, en 1889, aunque de etnia alemana. Además, se dice que su sangre no era totalmente aria –superior– pues había entre sus ancestros una mácula judía –¿leyenda urbana para dar más morbo a la historia?–.

 

Hitler se trasladó a Viena y luego, en 1913, a Múnich, Alemania, donde se enlistó en el ejército. Obtuvo la ciudadanía alemana hasta 1932, poco antes de convertirse en Canciller. ¡Nadie es profeta en su tierra!

 

Otra curiosidad es que Hitler se mudó a Alemania para evitar el servicio militar en el ejército austrohúngaro y por considerar a Alemania su verdadera patria. Luego luchó en la Gran Guerra con el ejército bávaro.

 

*                    *                    *

 

El 1º de septiembre de 1939 da inicio la Segunda Guerra Mundial con la invasión de Polonia por parte de Alemania. Este ataque causó que dos días después Gran Bretaña y Francia declararan la guerra a Alemania, extendiendo el conflicto a nivel mundial, con una duración de seis años hasta 1945.

 

En honor a la verdad, puede decirse que la Wehrmacht –ejército alemán– era en sus inicios un ejército profesional y honorable, respetuoso de las leyes, normas y reglas de la guerra. En esos días, para todo alemán era un gran honor ser considerado para la leva o conscripción.

 

Sin embargo, en un proceso gradual pero sistemático y constante –por la línea de pensamiento de Hitler– ese ejército profesional y honorable se fue convirtiendo y tornando por sus actos en un grupo de auténticos vándalos, forajidos y criminales que se apropiaba de los recursos y riquezas de los países invadidos por la fuerza.

 

El punto más álgido de esta conversión llega en 1941 con la invasión de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas –URSS– en la llamada Operación Barbarroja. Se da la orden de destruir la población, cultura y estructura social del pueblo soviético mediante la eliminación de los comisarios, jefes políticos y de la población en general –similar se hizo en otros países de Europa del Este–. Así, se dejaba a un lado la observación y respeto de los convenios internacionales de la guerra. Por otra parte, la complicidad en el crimen de lesa humanidad contra los judíos acabó dejando una imagen y marca indeleble entre los militares alemanes como meros vulgares asesinos.

 

Según el gobierno alemán, los soldados propios “no cometían crímenes de guerra” y cuando grupos de guerrilleros partisanos atacaban a los soldados alemanes y causaban bajas entre éstos –como represalia– se ejecutaban civiles hasta en proporciones de varios inocentes por cada soldado asesinado. Los militares alemanes no eran obedientes del debido proceso, de la duda razonable ni del respeto de los civiles.

 

Muchos fueron los militares alemanes –soldados y oficiales– que sufrieron un resquebrajamiento de su moral ante lo que ellos consideraban actos inmorales, asesinatos injustificados y crímenes de guerra, pues no era para ello que habían sido entrenados ni preparados. Y es que, el humano promedio tiene en su interior algo conocido como “conciencia” que lo lleva a cavilar, meditar, juzgarse y arrepentirse de sus malas acciones.

 

Para bien de la humanidad, el Deutsches Reich –Imperio Alemán– cayó. Y es que, devolver la gloria y grandeza al país propio a costa de la humillación, saqueo, destrucción y expoliación de los recursos y riquezas de naciones “inferiores”, no puede ser justificable desde ningún punto de vista y solo ha acarreado la ruina para todos los que lo han hecho a lo largo de la historia.

 

Es cierto que puede haber un aparente éxito temporal, pero al final sobreviene el fracaso, sin importar el tiempo que tome. Desafortunadamente, la maldición que conlleva la historia en si misma, es que ésta es siempre repetitiva –se la conozca o no–. ¡Ley inexorable e ineluctable!

 

 

 

¡Saque el lector sus propias conclusiones!

 

 

 

José Roberto Campos hijo

DOM 28 DIC 25

¡Gracias por leer y compartir este artículo!

 


domingo, 23 de noviembre de 2025

¿DERROTA INCONDICIONAL?

 


Volodimir Oleksándrovich Zelenski


Esta semana que recién ha transcurrido, se ha “filtrado” –dicho en una forma en verdad eufemística– que el presidente de los Estados Unidos de América –EE. UU.–, Donald John Trump, ha dado el visto bueno a un plan de paz de veintiocho puntos que busca poner fin a la guerra entre la Federación Rusa –Rusia– y Ucrania.

 

Se hace hincapié en el hecho que se ha “filtrado” la existencia de ese plan de paz porque, a estos niveles de alto hermetismo diplomático, todos deben entender que, cuando una noticia se “filtra” es porque los involucrados desean que se haga del conocimiento público aunque no en una forma oficial. Esto es, muy al estilo del mercadeo: para crear expectativa y también para que los involucrados comiencen a digerir y aceptar lo que se viene.

 

En esencia –lo más importante–, lo que EE. UU. propone en ese plan de paz es: a) Cesión de amplios territorios a Rusia; b) No ingreso de Ucrania a la Organización del Tratado del Atlántico Norte –OTAN–; c) Desmilitarización de Ucrania, limitando el número de elementos de sus fuerzas armadas; d) Oficialización del ruso como otra lengua ucraniana; d) Reconocimiento de la Iglesia Ortodoxa; y, e) EE. UU. como garantista del acuerdo.

 

Por supuesto, los europeos y los ucranianos no han sido tomados en cuenta, lo cual para el ego de Volodimir Oleksándrovich Zelenski –presidente ucraniano– y los líderes de Gran Bretaña, Francia, Alemania y demás es una afrenta y radical ofensa. ¡No se permite a los niños sentarse a la mesa de los adultos!

 

Ya Zelenski se ha dirigido a su nación para manifestar que, la presión a la que está sometido su país es ahora realmente tremenda. Según él, se está ante la alternativa de perder la dignidad o perder a un aliado clave –EE. UU. ha dado de plazo el próximo jueves 27, Thanksgiving o Día de Acción de Gracias, para que Ucrania acepte la propuesta, pena de perder el apoyo de inteligencia militar y armamento estadounidense–, manifestando asimismo a su gente que se prepare para un invierno como pocos.

 

Trump ha sido claro y ha manifestado que la alternativa a este plan es que Ucrania continúe peleando únicamente con el apoyo de los europeos –a ver si aguantan– y pierdan aún más territorio.

 

Algo que toda persona conoce bien es que, ante una situación de crisis y/o pérdida económica –en este caso militar–, a medida que se pospone la aceptación del arreglo propuesto por la contraparte, con el paso del tiempo la solución se vuelve cada vez de mayor pérdida. Esto no es invento propio y ya ha sido demostrado en esta guerra con propuestas cada vez más onerosas y humillantes para el perdedor. ¡Todas y cada una de las propuestas anteriores eran preferibles!

 

Zelenski ha manifestado en una forma muy al estilo japonés –ambigua y eufemística– que Ucrania no habrá de someterse y que tiene la capacidad para continuar la guerra. Esto, luego que los europeos le hubieran expresado que, según sus “análisis”, han estimado y calculado que Ucrania puede seguir luchando y resistiendo –hasta el último ucraniano– y que puede hasta resultar victoriosa porque Rusia podría colapsar de un momento a otro. (¿?)

 

Por lo menos, en esta ocasión Zelenski no ha dicho que la solución es el cese al fuego inmediato e incondicional y que Rusia se retire y devuelva Crimea sin condición alguna. Por otra parte, parece ser que el ucraniano está apostando al hecho que no se cumplan las amenazas de quien presenta el plan de paz: “¡Tal vez no se anima a dejar sola a Ucrania!”

 

Las palabras de los europeos parecen ser las mismas –con las que endulzó el oído– antes proferidas por Alexander Boris de Pfeffel Johnson –Boris Johnson–, el mismo otrora primer ministro británico que antes del mes de marzo del año 2022 exigió a Zelenski que no firmara el acuerdo de paz con Rusia, mismo que hubiera evitado toda esta debacle, solamente implicando la pérdida de Crimea. Johnson le dijo que todos los europeos y la OTAN respaldarían a Ucrania y que Rusia colapsaría por causa de las sanciones en un par de meses, con lo que se lograría recuperar Crimea y Zelenski sería así visto como el redentor de su país.

 

Por cuestiones de ego, los europeos y Zelenski se sienten como meros guiñoles y exigen ahora que se les tome en cuenta para negociar la paz; sin embargo, esto no será aceptado por Rusia. ¡Infortunadamente el ucraniano llegó a creerse el cuento que él era quien dirigía todo y que desempeñaba el rol de actor principal de la obra, no reconociendo su papel de verdadero sandio!

 

Ya en su momento, el estratega militar prusiano Carl von Clausewitz dijo atinadamente: “La guerra es la continuación de la política por otros medios.” Así, como no se llegó a un acuerdo antes, hubo necesidad de llegar a la guerra para al final lograr un acuerdo. No, la guerra no es un acto aislado, es en realidad una herramienta para alcanzar fines políticos mediante una violencia organizada y dirigida. ¡No se considere al anterior apunte como una apología de la guerra!

 

Muchos europeos dicen temer que, esta situación guarda una gran similitud con el caso de la cesión de los sudetes que exigía Alemania de Checoslovaquia en 1938. En ese entonces se concedió lo pedido pero al final hubo invasión alemana en marzo de 1939 a este país. Sin embargo, visto en una forma simplista, la verdad es que para la humanidad, es mejor agotar esta instancia exigida por Rusia en vez de buscar una Tercera Guerra Mundial inmediata, tal como lo preconizó en su “postura brillante” el noruego Jens Stoltenberg –anterior secretario de la OTAN– cuando dijo respecto a la guerra entre Rusia y Ucrania: “¡Es  preferible correr el riesgo de una guerra nuclear antes que permitir una victoria de Rusia!”

 

Se ha corrido también el rumor que este plan de paz de veintiocho puntos, ha sido en realidad impuesto por Rusia. Este comentario tiene precisamente la intención de dañar y lastimar el ego de quien ahora lo presenta como propio.

 

Ya hace muchos años Deng Xiaoping, líder supremo y Arquitecto de la China Moderna –1978–1989– pronunció una frase muy sabia: “¡Que si el gato es blanco, que si el gato es negro, lo que importa es que se coma los ratones!” Así, no importa quién sea el padre de una idea o política, lo importante es que se logren los resultados deseados. ¡Pragmatismo puro!

 

De nuevo resuenan en la lejanía –con fuerte eco estentóreo– las palabras del actual primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, quien desde hace varios meses, cada vez que se ha presentado una alternativa a Ucrania, ha dicho a Zelenski: “¡Ahí está la propuesta, si quieres la aceptas! ¡Cada día que pase, la misma será peor!”

 

La solución a esta guerra por el bien de la humanidad: ¿Continuar peleando hasta el último ucraniano, corriendo el riesgo de una guerra mundial o aceptar que es mejor un mal arreglo a un buen pleito que satisfaga el ego de los perdidosos?

 

¡Saque el lector sus propias conclusiones!

 

 

 

José Roberto Campos hijo

DOM 23 NOV 25

 


domingo, 17 de agosto de 2025

CUMBRE ALASKA 2025



 

PUTIN Y TRUMP

ALASKA 2025

 

El pasado día viernes, al presidente de la FEDERACIÓN RUSA –RUSIA–, Vladimir Vladímirovich Putin, se le veía con un rostro muy feliz y sonriente, al momento de intervenir en la conferencia de prensa luego de la reunión en ALASKA 2025 con su homólogo de los ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA –EE. UU.–, Donald John Trump. Después de la intervención de Putin, Trump manifestaba que, aún no se han alcanzado acuerdos pero que la reunión había sido en extremo de mucho provecho.

 

Por su parte, en los días anteriores, Volodímir Oleksándrovich Zelenski, presidente de UCRANIA, había andado de la Ceca a la Meca, haciendo esfuerzos, visitando a sus “socios” europeos, para impedir la reunión entre Putin y Trump, alegando que ningún acuerdo sobre la guerra en UCRANIA podía ser válido si no participaban en las negociaciones su país y sus “socios”, lo cual es –en parte– valedero al menos para que se tome en cuenta a este país. ¡A pesar de lo anterior, al final siempre no lo invitaron ni tomaron en cuenta, como tampoco a los “socios”!

 

Putin fue recibido con alfombra roja en ALASKA –otrora territorio ruso hasta 1867 cuando vendido por el Zar Alejandro II a EE. UU. a tan solo US$7.2 millones de aquella época–. Trump se ha portado como todo un buen anfitrión recibiendo a Putin calurosamente, mas –por supuesto– no perdiendo la oportunidad para mostrar el poderío aéreo estadounidense con el sobrevuelo sobre ellos dos, de un imponente bombardero B–2, flanqueado por cuatro F–22.

 

Trump ha dicho que, habrá de comunicar a Zelenski y a los europeos, los avances obtenidos para la “aprobación” del ucraniano. Aunque, en caso que éste no esté de acuerdo, parece que deberá enfrentar sólo –con el respaldo de sus “socios”– a RUSIA, pudiendo entonces enfrentar una pérdida aún mayor o… total.

 

Uno de los argumentos de Zelenski y los europeos es que, esta situación actual es muy similar a cuando ALEMANIA, en 1938, exigía la entrega del territorio de los sudetes de CHECOSLOVAQUIA, para que no hubiera guerra y, al final hubo guerra. Sin embargo, acá la situación es diametralmente opuesta: RUSIA se quedaría con los territorios ya conquistados –y otros más– en UCRANIA a cambio de ya no continuar la guerra y –por supuesto– otras condiciones tales como la neutralidad de ésta.

 

Por supuesto, lo más probable es que Zelenski responda negativamente e insistir en su brindis al sol, exigiendo la retirada inmediata de RUSIA, como condición previa al establecimiento de conversaciones de paz –es preciso recordar que él no tiene las cartas para demandar y exigir, como ya se lo ha dicho Trump antes–.

 

Ya en anteriores escritos se ha comentado sobre el tratado para la construcción del Canal de Panamá: Tratado Hay-Bunau Varilla, suscrito entre PANAMÁ y EE. UU. el día 18 de noviembre de 1903. Este tratado otorgó a esta nación, el control de la Zona del Canal para la construcción y administración de la nueva vía acuática.

 

En esos días, los miembros de la delegación panameña, presidida por Phillippe Bunau-Varilla, llegaron a EE. UU., cargados de optimismo y pensando que llegaban a negociar un tratado para que se construyera en su país dicha obra. La verdad es que Bunau-Varilla solamente llegó a firmar. ¡Un mero contrato de adhesión!

 

Y, algunos años antes:

 

Aunque no era ingeniero de profesión, el artífice principal del Canal de Suez fue Ferdinand de Lesseps, un diplomático y empresario francés. Éste fue el encargado de organizar y supervisar la construcción de dicha obra desde 1859 hasta 1869. ¡Todo un éxito!

 

Con este gigantesco antecedente en su curriculum, Lesseps fue comisionado para la construcción de un canal en PANAMÁ, que condujo a miles de inversionistas franceses –quienes se decantaron por invertir a ciegas en esta nueva empresa– a un desastre financiero. ¿Qué podía salir mal en esta nueva empresa dirigida por el padre del Canal de Suez? ¡En apariencia no había “pierde”!

 

Para infortunio, esta nueva obra ofrecía un reto nunca antes enfrentado: topografía irregular, terrenos inestables, clima lluvioso, selva impenetrable, malaria y otras enfermedades, alem de un gigantesco escándalo político y de corrupción.

 

Hasta el día de hoy, después de este gigantesco fracaso de Lesseps en PANAMÁ, su nombre se volvió infame, objeto de un repudio general e indignación nacional. ¡Una gran debacle financiera y una gigantesca pérdida en vidas humanas!

 

Regresando a los días actuales:

 

Hace un poco más de tres años y medio –antes del 24 de febrero de 2022– Zelenski​ había ya llegado a un acuerdo con RUSIA, dando ciertas concesiones a ésta, tales como neutralidad por medio de un compromiso de no ingresar a la ORGANIZACIÓN DEL TRATADO DEL ATLÁNTICO NORTE –OTAN–, autonomía a regiones de habla rusa en el este del país, desmilitarización y otras. Lamentablemente, los países occidentales, endulzaron el oído del ucraniano y le dijeron que no firmara y que ellos darían todo el apoyo para una eventual guerra contra RUSIA y que luego –gracias a severas sanciones económicas– ésta acabaría siendo derrotada y balcanizada –fraccionada como la extinta YUGOSLAVIA–. ¡En principio, la pensada parecía buena y prometedora!

 

Hoy, luego de casi 42 meses de guerra, tras miles de muertos rusos y muchísimos más ucranianos y varios cientos de europeos, así como mercenarios, EE. UU. y RUSIA –las dos grandes potencias nucleares del mundo– se encaminan a llegar a un acuerdo, aceptando que ésta se quede con territorios ya conquistados –y parece que también otros en los que no ha puesto aún la bota el soldado ruso–.

 

El amor propio –el ego– y la etapa de negación por la que atraviesan Zelenski y sus “socios” europeos, les obnubila la mente. RUSIA no puede perder esta guerra pues ello implicaría al final el cese de la existencia de ésta y ya lo dijeron claramente sus líderes: eso no va a suceder jamás, pues ante una situación tal, se verán en la necesidad de recurrir al uso de las armas nucleares. Por otra parte, ¡CHINA tampoco lo permitirá!

 

Una TERCERA GUERRA MUNDIAL no es conveniente para la humanidad. Pero, entonces, ¿cómo explicará Zelenski a su pueblo que debe aceptar la derrota y pérdida de territorio, luego que todo occidente vendía la publicidad que RUSIA estaba perdiendo la guerra? Bueno, tal vez con un discurso ambiguo y eufemístico, muy al estilo del pronunciado por el Emperador Hirohito cuando la voz de éste fue escuchada por primera vez por su pueblo a través de las ondas hertzianas al momento de anunciar la rendición: “La guerra no ha sido del todo propicia para el Japón.”

 

Para más INRI, Zelenski y su círculo de gobierno y poder, han sido exhibidos por la gran corrupción ostentada por ellos y denunciada por los mismos socios occidentales.

 

Parece ser que se ha llegado al reconocimiento del establecimiento de un mundo multipolar. ¡Ahora ya se conoce cómo –en el caso que atañe– la Trampa de Tucídides ha resultado!

 

El nombre de Volodímir Oleksándrovich Zelenski​ parece cobrar mucha similitud con el de Phillippe Bunau-Varilla y –lo peor– con el de Ferdinand de Lesseps.

 

Zelenski no ha sido el héroe de la historia –película– pues calculó mal y acarreó la ruina a su país, esto sin importar que él se excuse en el hecho que la guerra le ha sido impuesta a su nación y que es un inmerecido premio para RUSIA y que en verdad occidente ha ganado la guerra –discutible porque a un perdedor no se le reconocen conquistas territoriales–. ¡Lo doloroso de las guerras es que prevalece la fuerza, no la razón ni la justicia!

 

Zelenski alega además que, la constitución ucraniana no le permite “ceder” territorios –no los cedería pues ya los perdió–. Si la memoria no engaña, nunca se le preguntó a ALEMANIA, JAPÓN ni a ITALIA cuando se rindieron en la SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, si sus constituciones les permitían rendirse incondicionalmente y si podían ceder y/o perder territorios, como en el marcado caso alemán.

 

En occidente, se pretende mostrar la reunión entre Putin y Trump como un total fracaso, guardando aún la esperanza que la guerra continúe y anhelando que EE. UU. y RUSIA se enfrenten militarmente.

 

Al final de la despedida ante la prensa, luego que Trump dijera que deberán volver a reunirse pronto, Putin replicó: “La próxima vez en Moscú.” Lo cual corresponde por cortesía y protocolo.

 

Por su parte, Trump atinó a responder: “Es interesante. Voy a recibir un poco de críticas por eso, pero puedo imaginar que eso suceda.”

 

Para el día de mañana, Zelenski ha sido llamado a Washington, D. C., para que el presidente Trump le “explique” todo lo que se ha discutido con RUSIA.

 

En desespero evidente, los socios europeos de Zelenski, se han invitado solos y han pedido ser recibidos también. Esto, para acuerpar al ucraniano para que no esté sólo; sin embargo, ya Trump les ha dicho que pueden llegar, pero que la reunión de él con Zelenski será antes y solo ellos dos sin los europeos, como cuando apartó a Macrón en el Vaticano hace algunos meses.

 

La postura de Trump hace que venga a la mente Margaret Hilda Thatcher –primera ministra británica cuando la guerra de las Malvinas– con un par de frases famosas pronunciadas por ella en tal ocasión: “La dama no está para vueltas” y “Yo no inicié esta guerra, pero juro que la terminaré.”

 

Hay dos locuciones latinas que deben ser recordadas en este momento y que no necesitan mayor explicación, precisamente por encerrar mucha sabiduría:

 

“Melius est malum pactum quam bona lis”, traducida como: “Mejor un mal pacto –arreglo– que un buen pleito.”

 

Y,

 

“Melior tutiorque est certa pax quam sperata victoria”, frase atribuida a Tito Livio, y traducida como: Mejor y más seguro es una paz cierta que una victoria esperada.”

 

 

 

¡Saque el lector sus propias conclusiones!

 

 

 

José Roberto Campos hijo

DOM 17 AGO 25

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domingo, 3 de agosto de 2025

IVAN EL TERRIBLE (LA TEORIA DEL LOCO)



IVAN IV


Algo en extremo grave para un pueblo y hasta para las naciones vecinas, es un gobernante mentalmente inestable. En un caso así, los gobernados nunca saben qué esperar del gobernante, pues cada día éste aparece con una nueva idea –antojo o capricho– y en el transcurso del día, dentro de arrebatos y exabruptos, cambia de parecer de un momento a otro. En una forma irrisoria, puede decirse que la estabilidad mental –si se le puede así llamar– de un gobernante como el del caso en comento, cambia según el pié con el que dio el primer paso ese día, la marea, el clima, la luna e infinidad de variables más.

 

Iván Vasilyevich nació el 25 de agosto de 1530, siendo el primogénito del Gran Príncipe de Moscú Basilio III y de su segunda esposa, la princesa lituana Elena Glinskaya. A pesar de su título, éste no reinaba solo sobre dicha ciudad, pues en verdad su poder se extendía sobre un territorio más amplio, aunque muy inferior al de la Rusia actual.

 

Siempre la mala fama ha precedido a dicho gobernante, quien era tan proteico, voluble y temperamental –amante de las rabietas, pataletas y bravuconadas– que, en uno de sus arranques de cólera llegó a lo que es considerado su máximo acto de crueldad: ¡Mató a su propio hijo!

 

¿Por qué le da muerte?

 

Se dice que la disputa se originó cuando el zar golpeó a su nuera embarazada, causando un aborto. Su hijo, al intentar defender a su esposa, fue golpeado por su padre con un cetro, resultando en una herida mortal en la cabeza.

 

El incidente ocurrió cuando Iván visitó a su nuera, quien estaba en ropa interior y embarazada, lo que provocó la ira de aquél. Al intentar calmarlo su hijo, fue éste atacado por el padre.

 

Hay un famoso cuadro del pintor ruso, Ilya Repin, en el que plasma una imagen sobrecogedora: se ve una estancia con gran lujo pero cargada de oscuridad y caos, pues el zar Iván IV Vasilevich –Iván el Terrible– está arrodillado, sosteniendo contra su pecho a su amado pero malherido hijo. Lo sujeta de la cintura con una mano para evitar que caiga sobre la alfombra, mientras con la otra, cubre la herida que él le ha causado en la sien, tratando inútilmente de frenar el reguero de sangre que resbala sobre el rostro del zarévich –heredero–. Se ve una lágrima que cae por el rostro del hijo, a la vez que en el rostro del padre –acaso en un breve momento de lucidez– se destaca la locura. De esa forma, condenó –sin proponérselo– a la muerte y a la desaparición también a su dinastía. Así, innumerables son las historias de las crueldades y arrebatos de Iván el Terrible, que lo llevaron a ser recordado como el zar más cruel de la historia de Rusia. Los crímenes cometidos en nombre de Iván el Terrible se contaron por miles. ¡Algunos han llegado a aseverar que Iván el Terrible era un psicópata y/o sociópata!



IVAN IV HIERE A SU HIJO


¿Qué es un psicópata?

 

Aunque respuesta tautológica, se dice que un psicópata es una persona que padece psicopatía y ésta no es más que un trastorno de la personalidad en el que la falta de empatía –incapacidad para comprender los sentimientos de los demás– es evidente, así como la carencia de remordimiento y conciencia. Por otra parte, el psicópata tiene marcados rasgos de manipulación, grandiosidad, impulsividad y un estilo de vida irresponsable.

 

Y, ¿el sociópata?

 

El sociópata adolece de un Trastorno de Personalidad Antisocial –TPA–, en el que el patrón es un persistente desprecio y violación de los derechos de los demás, junto con una falta de empatía y remordimiento. Por lo general, se dice que alguien es un sociópata si éste es un individuo con comportamiento antisocial: falta de empatía, menosprecio de las normas sociales, manipulación y engaño, impulsividad, falta de remordimiento, agresión y mentiras.

 

Pero, ¿es entonces lo mismo psicopatía y sociopatía?

 

Estos términos son a menudo confundidos, aunque ambos se consideran variantes del TPA. La psicopatía es una condición más grave, con una falta de empatía más profunda y una mayor capacidad para manipular y controlar a otros. Por otra parte, la sociopatía puede manifestarse con mayor impulsividad y menos control sobre las emociones. Por lo general, el psicópata tiene un cierto encanto superficial y un alto grado de comportamiento calculado.

 

Para más INRI –con mucha certeza y tino– puede decirse de Iván el Terrible que él puso en práctica la que más de cuatro siglos después, sería conocida como la famosa “Teoría del Loco”.

 

La Teoría del Loco es una estrategia de política –interior y exterior– en la que el líder gobernante actúa de manera impredecible y arriesgada para generar temor y obligar a otros a negociar bajo sus términos. La ira y la soberbia –malas consejeras por excelencia– acompañan en forma cotidiana al gobernante, pues éste cree que es una virtud ser más temido que amado, al igual que no ser predecible. Los deseos de este tipo de gobernante son órdenes que no admiten discusión ni objeción y deben ser obedecidos a la brevedad. ¡Un “NO” es respuesta no válida para este gobernante!

 

Esta estrategia se basa en la idea que, al parecer irracional, el líder puede obligar a sus adversarios a creer que está dispuesto a tomar medidas extremas, incluso si eso implica costos significativos para ambas partes. Así, a sus adversarios y enemigos, Iván el Terrible, los sometía por miedo o los eliminaba, pues era un hombre que en su desequilibrio llegaba a la conclusión que era preferible la injusticia al desorden. Todos los boyardos cerca de Iván el Terrible, vivían en permanente zozobra y pavor –no miedo– del soberano. Al período de gobierno de Iván el Terrible, se le conoce como la “Época Tumultuosa en la Historia de Rusia”.

 

Es también característica del gobernante que gusta de acogerse y apegarse en su conducta a la Teoría del Loco, gozar de una vida licenciosa y corrupta, pletórica de desmanes y excesos. Cree que por su calidad de gobernante, tiene derecho a todo, porque a fin de cuentas, hace todo por el bien de la nación y de sus gobernados –según él–.

 

Sin embargo, la siempre repetitiva historia fija como inconcuso –no confundir con “inconcluso”– algo que ya ha quedado en evidencia hoy en día: la Teoría del Loco no puede ser aplicada por largo tiempo. ¿Por qué? Porque se puede fingir lo que no se es por un corto tiempo, pero no todo el tiempo.

 

Por otra parte, nadie –absolutamente nadie– escapa a aquello que, eventualmente cada uno encuentra otro más fuerte que él en la calle. Por supuesto, al darse esta situación, el gobernante fanático de la Teoría del Loco, se tornará iracundo, pues no es posible –según él– que haya alguien que se niegue plegarse a sus deseos o que sea más fuerte que él.

 

 

 

¡Saque el lector sus propias conclusiones!

 

 

 

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José Roberto Campos hijo

DOM 03 AGO 25