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domingo, 12 de abril de 2026

HIBRIS

 


INVASION ATENIENSE A SICILIA

 

Recién cobra relevancia un concepto definido hasta hace unos cuantos años: “Terrorismo Económico –TE– o Terrorismo Financiero –TF–.”

 

Mientras la guerra económica es llevada a cabo por estados contra estados, el TE es perpetrado por actores transnacionales –estatales o no–. Ello implica acciones que buscan desestabilizar en formas diversas, coordinadas y sofisticadas –incluso masivas–, para llevar inestabilidad económica y financiera a un estado, grupo de estados o una sociedad –rivales– por motivos ideológicos o religiosos. Ejemplos de fácil comprensión: bloqueos y embargos económicos contra países, amenazas contra los que contravengan dichos bloqueos y embargos, aranceles desproporcionados, congelamiento de activos, cierres de vías de comercio y otros por el estilo.

 

Por supuesto, quien recurre al TE lo justifica de diversas formas: lucha por la democracia, por la libertad, defensa propia, etc. Así, mientras lo aplica el bando propio debe ser considerado legítimo mas, si lo aplica el rival, entonces sí debe ser considerado como mero y procaz TF.

 

Es harto sencillo rasgarse las vestiduras en señal de indignación por los “abusos” cometidos por otro, haciendo a un lado todo el propio atropello en perjuicio de los demás débiles que han debido soportar históricamente los exabruptos y expoliación a manos del poderoso.

 

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En anteriores escritos se ha citado a Tucídides –c. 460–400 a.C.– quien fue un historiador y estratega militar ateniense, autor de la Historia de la Guerra del Peloponeso. Considerado el fundador de la historiografía científica, eliminó la intervención divina en sus relatos, enfocándose en la causalidad humana y política.


Fue elegido estratego –general– en el 424 a.C. durante la Guerra del Peloponeso. Debido a la pérdida de la ciudad de Anfípolis frente a los espartanos, fue condenado al exilio durante veinte años. Este tiempo le permitió observar el conflicto desde la perspectiva de ambos bandos.

 

En su obra, analiza el conflicto entre Atenas y Esparta, destacando las causas profundas como el temor al imperialismo ateniense. Es pionero en la búsqueda de la verdad histórica y el análisis de la Realpolitik –Lógica del Poder–.

 

En honor a este ateniense, el autor Graham Allison creó una teoría de relaciones internacionales, llamada la Trampa de Tucídides, que describe el peligro de guerra cuando una potencia emergente desafía a una dominante. Sugiere que el temor de la potencia ya establecida contra el ascenso de la nueva, tiende a provocar conflictos, un patrón visto en 12 de 16 casos históricos analizados.

 

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“La historia no se repite, pero rima mucho”, es una frase atribuida a Mark Twain, misma que indica que, los eventos históricos no ocurren exactamente igual dos veces pero sí muestran patrones, tendencias y estructuras similares debido a la naturaleza humana y comportamientos sociales recurrentes. Es una espiral donde el contexto cambia, pero la esencia subyacente perdura.

 

Años después, el filósofo George Santayana dijo que, “aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”, que fue luego transformada a “aquellos que no conocen la historia están condenados a repetirla”.

 

A modo propio de ver, la historia siempre –siempre– se repite, sea o no conocida.



EXPEDICION A SICILIA


Un ejemplo muy similar a la actualidad:

 

Atenas invadió Sicilia entre el 415 y el 413 a.C., en una campaña conocida como la Expedición a Sicilia. Liderada inicialmente por Alcibíades, Nicias y Lámaco, la expedición buscaba conquistar Siracusa y expandir el imperio. Inicialmente se dio un éxito parcial, pero terminó en un desastre total que marcó el inicio del fin para Atenas. Los generales de las fuerzas invasoras tenían escaso conocimiento de la geografía y de la población local, razón por la cual las fuerzas atenienses resultaron inadecuadas. Atenas respondió –¿en forma altruista?– a una petición de ayuda de sus aliados en Sicilia –Segesta– contra Siracusa, pero la verdadera intención era conquistar la isla. ¡No hay almuerzo gratis!

 

Se envió una flota inmensa de más de 100 trirremes y 5,000 soldados. Luego, a pesar de algunos triunfos iniciales y de sitiar Siracusa, los atenienses pidieron auxilio a los cartagineses y a los etruscos –aliados– pero –sucintamente– la falta de unidad en el mando y la llegada de ayuda espartana acabaron por cambiar el rumbo de la guerra.

 

Al final –413 a.C– las fuerzas atenienses fueron derrotadas, sus naves destruidas y sus soldados capturados o ejecutados. Así, se perdió la flota y el ejército, lo cual debilitó gravemente a Atenas, provocando una crisis interna y contribuyendo a su rendición final ante Esparta.

 

Por supuesto, inicialmente se vendió la historia que las cosas estaban marchando de lo mejor para Atenas, pero ya en los últimos días, Nicias debió sincerarse debiendo pedir refuerzos.



NICIAS

 

Esta campaña es famosa por la descripción detallada que hizo Tucídides, destacando cómo la arrogancia imperial –hibris, hybris o hubris, concepto griego antiguo que denota desmesura, soberbia, arrogancia y orgullo extremo– llevó al imperio a una derrota catastrófica.

 

Históricamente, casi todos los gobernantes que adolecen de la hibris, acaban por llevar a su nación a la ruina. ¡Cómo muestra la siempre repetitiva historia, el puerto final de llegada al que conduce la soberbia de los iracundos e irreflexivos gobernantes!

 

Una historia hace comprender las argucias con las que los atenienses –invasores– pretendieron engañar a sus enemigos en la campaña citada: la fábula del escorpión y la rana cuenta cómo aquél pide a ésta que lo cruce un río, prometiendo no picarla. A mitad del camino, el escorpión pica a la rana, condenando a ambos a un inexorable e ineluctable desenlace fatal, argumentando el arácnido antes de morir: “No puedo evitarlo, es mi naturaleza.”

 

¡Parece ser que, los gobernantes que adolecen de la hibris, no cambian nunca su naturaleza destructiva!

 

 

 

¡Saque el lector sus propias conclusiones!

 

                                             

 

José Roberto Campos hijo

DOM 12 ABR 26

¡Gracias por leer y compartir!